“El arte y la música me salvaron”

Se lo escucha con la misma naturalidad y frescura de aquel pibe de 18 años que vivía todo a pura velocidad en cancha y afuera de ella. Tiene la simpatía de siempre, tal vez con un relato más lento y ya sin la aceleración de otros tiempos. Franco Zuculini atiende a Racing de Alma, desde Italia, y su calidez se transmite enseguida a través del teléfono. Sin embargo, hubo un cambio profundo en él, un crecimiento interno que excede al paso de los años y fue forzado por el destino. Las constantes lesiones, el lado más oscuro del fútbol para sus protagonistas, pusieron contra la pared a este ex Racing de 26. Pero en ese revolver entre ideas, encontró escapar de las pesadillas que padecía con los ojos abiertos, mientras le sigue librando batalla a una rodilla derecha maltrecha.

“Me dediqué a estudiar mucho. Hice cursos de arte y música por internet, también venían a casa Profes que me dieron clases. Me ayudaban. El arte y la música despejaron mi cabeza, me salvaron porque me concentraba en eso y me alejaba de los problemas. Estuve muy mal, no tenía ganas de jugar. Las lesiones me habían comido la cabeza, por eso busqué otras pasiones para continuar adelante. Y sigo con eso, le agarré el gustito y quiero avanzar”, cuenta Franco, de nuevo averiado en el Hellas Verona de la Serie B.  Y revela:  “Hace un par de fines de semana (contra el Trapani) me lesioné de vuelta. Tengo la rodilla destruida… Después de los estudios, un médico me dijo que me rompí de nuevo y quiere que me operen  en breve. Otro me explicó que cree que no hará falta otra operación y me pidió nuevos estudios”.

-¿Antes qué otras lesiones tuviste?
-Tuve muchas… Pasé parado un largo tiempo. Fueron dos roturas del ligamento cruzados en la misma rodilla, la derecha. La primera, en 2013 (en Zaragoza) me dejó un año afuera. Y la otra, en 2014 (en Bologna), nueve meses. En la última me rompí un menisco también. Siempre que tuve la oportunidad traté de demostrar mis cualidades y mejorar en cada entrenamiento. En Bologna me había ido muy bien y arranqué igual en Hellas Verona, pero cada cinco o seis partidos tengo que parar dos o tres semanitas…

 

-¿En algún momento pensaste que no podrías jugar más?
-Tuve muchas ganas de dejar. Es que fueron muchos problemas físicos. Tenés que estar un poco preparado de la cabeza porque uno nunca espera estas lesiones. Cuando tocan, más de esa gravedad, cuesta mucho en lo anímico.

-¿Y cómo afrontaste esa etapa?
-Lo superé siempre solo, no estaba nadie viviendo conmigo. Dentro de todo, esto me sirvió para crecer más en lo mental que en lo físico. Después de pensar en largar, me propuse no bajar nunca los brazos, estar siempre al pie del cañón.

-Tu hermano, con quién volvés a compartir equipo, te debe dar mucho aliento.
-La verdad, yo me preocupo más por él que él por mí. Tiene que ser así porque soy el mayor de los dos (Franco tiene 26 años y Bruno, 24). Vi casos de otros chicos que vivieron lo mismo que yo y terminaron largando. Es muy jodido seguir con la misma cabeza, con la misma idea de cumplir los objetivos que te prometiste. Mi familia me ayudó. Uno no puede estar todo el día con cara de culo.

-Hablás de objetivos. ¿Cuáles eran los tuyos?
-En Zaragoza (de 2011 a 2013) me rompí en mi mejor momento, cuando tal vez estaba por dar el salto que todos quieren. Después de estar un año sin jugar, con mi pierna totalmente destruida, en Arsenal jugaba poco. Cuando volví al Bologna me agarró un centro de rehabilitación de cruzados y me pusieron en perfecto estado. Ahí empecé de nuevo. Cuando estaba todo bien, de nuevo lo mismo. Espero que la pierna me dure un par de años más, qué se yo…

-¿Te molestó que Racing no te llamara y tuvieras que volver al país pero a Arsenal?
-No, no, no. Jamás me molestó. Para un club, a veces es una carga contratar a un jugador lesionado. Antes de ir a Arsenal había estado casi un año en mi casa sin hacer nada… Pasé ocho meses sin tocar una pelota. Me costó mucho en Arsenal. La rodilla no andaba, no había caso. No sé qué le pasaba. No se quería curar. Después agarré un poquito de ritmo.

-¿Qué te provoca tener a tu hermano de compañero? En Racing ya lo hicieron.
-Es muy lindo. Hacía mucho que no lo veía. Aunque los dos estábamos en Europa, por una cuestión u otra estuvimos dos años sin vernos. Por suerte pudimos juntarnos en diciembre. Vivimos cerquita, estamos todo el día juntos. Estoy disfrutando bastante al pendejo después de tanto tiempos separados. En el Verona jugamos bastantes partidos juntos hasta mi lesión. Apenas llegó, a Bruno le costó un poquito en los primeros partidos porque el fútbol italiano es bastante diferente del inglés o el español. En Italia se habla mucho de táctica, al principio cuesta. Tenés que ir habtuándote a eso y a cada técnico.

-Volvamos al tema del arte y la música. ¿Tocás algún instrumento?
-Sí, estudié piano y armónica. Me fascinan. La guitarra también, pero la toco de pibe. Y de arte estoy con el Barroco, todo el de Europa de la edad del Renacimiento.

-¿Te ves armando un grupo musical en el futuro?
-Ni pienso eso, más que nada lo hago para limpiar mi cabeza de la lesión. Y te cuento algo que me olvidé sobre eso: en la Serie B se juega mucho en canchas sintéticas. Y eso me hizo peor a la rodilla. Con el Trapani se me trabó, qué va a hacer…

-¿Cómo ves a Racing?
-Me da placer verlo jugar. Bruno tiene un aparatito que se compró para mirar los canales argentinos y vemos los partidos por ahí. Yo no tenía ese aparatito, pero me mantenía informado de todo lo que pasaba en el club por el diario Olé y otros medios. Me gusta la organización que hay en el club. Se hicieron muy bien las cosas, Racing lo merecía por ser un club grande. Después, obviamente, todo depende de los resultados. Pero en Europa comprobé que la organización es la base del éxito. Por eso en Racing todo está yendo para adelante.

-¿Ves probable regresar a la Academia en algún momento?
-Yo no descarto nada. Racing es el club de mis amores, ahí me crié. Viví más en el club que en mi casa de Escobar. Pero veremos cómo me responde el físico, es lo único que tengo en contra. Y eso es lo más importante para este deporte.

Nicolás Montalá

Periodista. Cubro Racing desde 1996 para Olé, trabajo en Racing de Alma, Esto es Racing (AM 770) y en @CorazonAkdemico (AM 1010, martes de 22 a 24).

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Un comentario sobre ““El arte y la música me salvaron”

  • el 12 abril, 2017 a las 23:20
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    Que grande Zucu. Siempre me encanto las ganas que ponía en la cancha por la celeste y blanca. Espero se recupere y vuelva en buen estado.

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