“La 22 es mía, se la presté a Milito”

El Chanchi tuvo tres pasos por la Academia (1998-2000, 2001-2003 y 2007-2008).

Un personaje total. Maximiliano Estévez, de 2001 a hoy, poco ha cambiado. Sí se lo nota un poco más serio cuando habla de su incipiente profesión de entrenador, pero a la hora de recordar anécdotas o hablar de sus ex compañeros es el mismo chiquitín tan cómico como cómplice que volvía loco a los rivales de turno. A semanas de haber sido padre por primera vez (con el dato de color de que Noah Estévez ya es socio de Racing), el Chanchi se abrió en una conversación con RdA que incluye el recuerdo del 2001, el poco reconocimiento que él siente desde el lado de la dirigencia actual y mucho más.

-¿Estás buscando comenzar tu carrera como entrenador?
-Sí, tengo el curso hecho y mi cuerpo técnico armado para cuando llegue la oportunidad. Voy a trabajar con Sebastián “Rulo” Romero (ex Racing) y Diego Pozo. La idea es comenzar cuanto antes en algún club pero es complicado que en el inicio de esta carrera depositen la confianza en uno. De todos modos, confío mucho en mis cualidades y en mi visión para el fútbol.

-¿Cómo va a ser un equipo del Chanchi?
-Me gustaría que nos defendamos con el balón, que recuperemos la pelota lo más rápido posible y cerca del arco del rival, que tengamos mucha rapidez en el juego. Me marcaron mucho Cappa, Ardiles, algunas cosas de Mostaza, y quiero sacar lo positivo de ellos.

-Es sabido que eras de los más bromistas de los planteles que integraste, ¿hay alguna joda que recuerdes?
-Sí, un montón. Jodíamos todo el tiempo con boludeces, atábamos los cordones de todos los botines, tirábamos las vendas como si fueran cintas de papel… Me acuerdo que una vez estábamos revoleando vendas y Alexander Viveros le pegó al profe Castilla, que terminó re caliente a los gritos preguntando quién había sido. ¡Todos se quedaron mudos y el negro se puso blanco!

Recuerdo del título de 2001 con Milito y Arano

-¿Y qué había pasado con la mujer de Bedoya?
-(Se ríe) Había sido Miss Medellín, o algo así, y era terrible porque se vestía siempre de una forma muy exuberante. Cuando entraba al estadio nos dábamos cuenta de que había llegado porque toda la gente estaba mirando para atrás y nadie miraba el partido.

-¿Cómo recordás a Mostaza?
-Hace tiempo que no lo veo pero cuando nos cruzamos tenemos la mejor onda. Siempre tuve una gran relación con él, y hasta me quiso llevar a Estudiantes cuando lo estuvo dirigiendo. Se portó de muy buena manera conmigo.

-¿Qué hay de cierto en que vos le cediste la camiseta 22 a Milito?
-Desde que debuté en Racing hasta que me fui usé siempre la 22. Es más, cuando volví de España en 2001 seguí usando esa camiseta, pero en el 2007 la tenía (Gabriel) Mercado y yo agarré la 8. Diego (Milito) la empezó a usar en el exterior porque en Racing siempre usaba la 11. Creo que la camiseta 22 es mítica por el campeonato de 2001 y porque después la agarró Milito cuando volvió. En realidad es mía pero se la presté un ratito a Diego, ja.

-¿Volviste alguna vez a Racing?
-En su momento estuve apoyando la campaña de Víctor Blanco y pensé que podía haber tenido un lugar pero no se contactaron más conmigo y me sentí un poco defraudado. De todos modos no es que me quería meter en política, pero pensé que podían llegar a pensar en mí para un puesto similar al de Director Deportivo o Mánager, que yo veo como un cargo importante y mucho equipos no lo tienen. Tengo experiencia, he jugado en varios lados y creo que tengo cintura para hacer de vínculo entre la dirigencia y el plantel.

-¿Te duele más ésto sabiendo que últimamente se le ha dado lugar a ex jugadores que hoy trabajan para el club?
-No, me pone contento que reconozcan lo que uno le dio al club. Más allá de lo que fue el título de 2001, a Racing le di mi infancia y mi adolescencia. Y ojo que Racing me lo ha retribuido, eh. Lo que no me gusta es que parece que se olvidan de algunas cosas y el reconocimiento queda corto. Si vas al Predio Tita hay imágenes de chicos de la cantera que han jugado en Primera y de nuestra camada sólo está Milito. No estamos ni Chiche Arano (hoy trabajando en Reserva como ayudante de Fleita), ni Bastía, ni Lux, ni Principiano ni yo ni muchos más. Y un poco me molesta. Fuimos todos chicos nacidos ahí que contribuimos para un título después de 35 años y que pasamos momentos muy duros en las Inferiores. Hoy la cantera es otra cosa y a mí me pone contento que así sea porque hemos vivido cosas feas.

Postal de sus primeros años en Racing

-¿Te sana un poco que el reconocimiento que no tuviste dirigencialmente sí lo tengas en el día a día con los hinchas?
-Totalmente. Lo que me pasa con el hincha es muy lindo y hasta el día de hoy me siguen saludando en la calle. Tenemos un amor eterno. En mayo tengo planeado un viaje a Trelew porque a la filial de allá le van a poner mi nombre.

-La última, ¿el partido despedida es una cuenta pendiente?
-La verdad que sí pero todavía estamos a tiempo, no descarto que pueda pasar en el futuro. Creo que también sería una buena oportunidad de ayudar ya que, en vez de cobrarle entradas a la gente, se podrían juntar alimentos o cosas para donar a muchos sectores que tal vez lo necesitan. Me gustaría poder acordarlo con la dirigencia e invitar a tantas personalidades con los que tuve la chance de jugar. Me retiré hace un año… estoy un poco más gordito pero entreno 15 días y te corro la vida, ja.

Un comentario sobre ““La 22 es mía, se la presté a Milito”

  • el 26 abril, 2017 a las 07:45
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    En el reportaje se nota la coherencia de MAXIMILIANO “Chanchi”ESTEVEZ, de su calidad como jugador y buena persona. Felicitaciones en su nuevo rol de papá.

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