“Si me hubiera cuidado más…”

Las luces de la opulencia de New York lo cautivan a cada paso cuando sale a pasear por una de las ciudades más cosmopolitas del mundo. No es un turista, pero desde hace tres meses tiene ojos de visitante explorador en esa tierra. También, adentro de la cancha, le llena los ojos tirar paredes con Andrea Pirlo, estrella del fútbol mundial, o David Villa, un ex Barcelona. Junto a ellos desanda su incipiente camino como jugador del New York City de la MLS de los Estados Unidos. Pero más allá de su punto geográfico actual, de las figuras con que comparte cancha, de una cuenta bancaria nutrida, Maximiliano Moralez sigue gozando de los momentos más felices cuando puede regresar a Fray Luis Beltrán, la cuna de su vida. El Enano de pueblo, siempre su esencia. “En las vacaciones, cada vez que puedo voy a mi pueblo. Mis amigos están todo el tiempo en mi casa, muchos de ellos son humildes. Mi mujer, pobre, se aburre un poco allá porque no tiene amigos ahí. En mi vida son lo primordial, como lo son el fútbol y la familia”, le cuenta Maxi, de 30 años, a Racing de Alma.

El Enano nació en Racing

 -¿Con qué te encontraste en USA?
-Estoy en un lindo club. Acá se vive todo de una menara muy tranquila, es todo un show. Organizan hasta cuando tenemos que firmar autógrafos. Jugamos en la cancha más chica de la Liga porque es de baseball. Nos vamos turnando. Cuando ellos juegan de visitantes, nosotros hacemos de locales y cambian los panes de pasto para hacer la cancha de fútbol.

-¿Cómo es Pirlo?
-Muy tranquilo, es un gran jugador. Al entrenarme con él todos los días, ahora tal vez uno no se da cuenta. Pero es un privilegio poder tenerlo de compañero. Alguna vez contaré que jugué con él, con Villa y que fui dirigido por Patrick Vieira (campeón del mundo en Francia 98).

-Arrancaste en un pueblo y ahora vivís en uno de los lugares más visitados del planeta. ¿Imaginabas esto?
-Siempre me acuerdo de dónde vengo, de mi pasado, de lo que me costó todo en mi carrera. Para mí ya era muy importante dejar mi pueblo para ir a Buenos Aires, a una grande ciudad. Así que imaginate… Y hoy estoy en Nueva York. Es hermoso, hay mucho turismo, es permanente. La decisión de mi familia fue fundamental para elegir venir acá. Disfrutamos mucho. Aunque ya me cagué bastante de frío, je. Yo vivo a diez minutos del centro, estoy en una zona más tranquila.  

-¿Cómo te llevás con el inglés?
-Mal, muy mal. Estoy tomando clases dos veces por semana con un profesor, en el entrenamiento. Entiendo un poco todavía. MI caso no es como el de la Flaca (Yacob), que lleva más de cinco años en Inglaterra. Si no aprendió el idioma en tanto tiempo, es un hijo de puta, je. Cuando fui a Italia yo no entendía nada, pero a los pocos meses aprendí bastante. Y hoy puedo decir que hablo muy bien el italiano.

-Mencionaste a Yacob. El otro día nos dijo en una nota que vos le presentaste a su actual esposa…
-Sí, ja. Le hice gancho, y mirá lo bien que le fue. No me equivoqué, eh… Tuvo una familia y todo. Los de la categoría 87, aquella camada espectacular que dio Racing, tenemos un grupo en Whatsapp. Estamos los que jugamos en Primera y los que se quedaron en el camino, que son varios. Pero la mayoría de ese grupo llegó.

-¿Qué recordás de tu etapa en la pensión de Racing?
-Me acuerdo que íbamos al Tita a entrenarnos en un campo de tierra. Era todo duro en la segunda cancha del predio. Los sábados, cuando jugábamos en la buena, nos parecía que era un sueño. Hoy Tita tiene ocho canchas espectaculares. Aquellas cosas nos dejaron muchas enseñanzas. Pero no dejábamos de ser chicos que jugábamos en Primera, había mucha presión. Además, los líos en la institución… Nos enfrentamos a muchas cosas, pero sabíamos que no es para cualquiera jugar en Primera. Y por eso aprovechábamos la chance. Yo he llegado a no ir a las prácticas porque no nos pagaban, por ejemplo.

-¿Te fuiste mal de Racing?
-Me fui tranquilísimo porque sé lo que hice… En ese momento, Molina (Rodolfo, ex presidente) no se portó bien conmigo ni con varios de los chicos que se habían ido. Salió a mentir, a decir que yo me había ido a Vélez porque en Racing no me quería quedar por un tema económico. La gente compró eso y no vio otra cosa. Siempre que jugué en Racing lo hice de la mejor manera o como pude hacerlo. No me reprocho ninguna decisión, siempre hablé bien del club y nunca maté a los presidentes que tuve porque no es lo mío. Pero bueno… El único que me falló fue Molina. Encima, hicieron la campaña con todos nosotros, con los pibes que éramos las promesas. Querían que yo me quedara y no lo hicieron. Son aprendizajes que te deja el fútbol.

-¿Tu carrera fue como la soñaste o te faltó algo?
-Sinceramente, siempre pienso: si me hubiera cuidado más… Tal vez me habría ido mejor. Salía mucho de noche en Buenos Aires, era chico, jugaba en Racing. Hoy, que uno es más grande,  lo ve de otra manera. Si hubiera salido menos, quizá mi carrera habría sido de otra manera. O no, eso uno nunca lo sabe. Pero es la duda que siempre me quedará.

-¿Vas a volver a Racing?
-No tengo nada que esconder. Como siempre lo dije, espero mi vuelta a Racing. Hoy estoy feliz acá, en una ciudad espectacular. Si se da la posibilidad de volver a Argentina, Racing siempre será mi primera opción. Y si no, veré qué hacer de mi carrera.

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