“Siempre me acuerdo del gol con la mano”

Allá por 2015, Olé le hizo una nota inolvidable a este personaje desfachatado que se metió para siempre en el corazón de los hinchas de Racing. Pese a que no ganó título con la Academia, Claudio García fue campeón a su manera. Acaso logró lo más difícil: ser ídolo sin vueltas olímpicas. Hoy, a horas de un nuevo clásico, bien vale recordar aquella nota imperdible que le hizo el diario deportivo al Turco.

Un loco divino…

“No me mató la droga y me voy a morir cayendo de un travesaño”. El Turco García mira el arco y enseguida reconoce su temor a las alturas. La escalera, preparada por los cancheros del Cilindro, ya se encuentra apoyada en uno de los palos. El ex futbolista, excéntrico personaje, pone un pie, después el otro y finalmente llega a sentarse en lo más alto. “Qué sensación única, nunca gané un puto campeonato. Es la primera vez que estoy acá”, se ríe como un nene mientras se chicanea con el fotógrafo, confeso hincha de San Lorenzo. Si tendrá historias contra Independiente el querido Turco. A sólo horas del último clásico del año, su gol con la mano, que muestra orgulloso en la foto, y su bajada de pantalón de cara al público rival son dos hitos que brotan con total naturalidad en una charla imperdible. “El gol con la mano es uno de los dos que siempre elijo. Fue grosero, un asco… Los dejamos afuera de la Copa… Mejor imposible. Y el otro es uno de caño a Navarro Montoya… Ese día pedí jugar con la ocho, con la Rosamonte… Como amo esa camiseta, la amo con locura… Ahora la tienen mis hijos”, recuerda el actual captador de talentos de la Academia.

Sentado en la sala de prensa para protegerse del temporal -parecido al del día del manotazo de gol-, el Turco se emociona al ver la foto que lo muestra en calzoncillos: “Qué linda, me la voy a quedar y hacer un cuadro. Pero si esto lo hago hoy tengo un problema bárbaro, porque la sociedad está violenta. Aunque lo volvería a hacer, porque fue para darle un colorido al clásico y sin faltar el respeto. Si quería hacerlo me bajaba hasta el calzoncillo. Además el respeto me lo faltaron primero los de Independiente, porque me cantaban ‘El Turco se la come, Perico se la da’. Ahí le dije a Marini ‘ “Cabeza, mirá cómo les muestro el culo y se mueren”’.

-¿Y qué te dijo Marini?
-No sé, se reía el boludo. Yo creí que no iba a tener tanta trascendencia, fue como el gol con la mano que siempre recuerdo. Pasaron 23 años y la prensa me lo sigue recordando… Hoy sigo robando con esa mano, ja. Soy un agradecido… A Racing no le pude dar un campeonato pero le di estas cosas que a mí me hacen feliz y a la gente también.

-¿A los hinchas de Independiente qué pensás que les generás?
-Odio, seguro. Si hay una masa de hinchas me putean y por ahí tenés problemas. El otro día fui a buscar a mi nene al colegio, justo estaba la fila de entradas de Independiente y tuve que pasar por ahí. Me agarró el semáforo y no miraba, porque era para problemas. Pero por la calle no me putean de modo individual… Siempre hay buena onda…

-Caés simpático. Sos la cara del folclore bien entendido del fútbol…
-Yo soy barrio, soy en la vida como fui en el fútbol. Sigo sosteniendo que el fútbol es un divertimento con responsabilidad. No hay que dramatizar, sí divertirse. No voy a dar nombres, pero conocí jugadores que llegaba el domingo y se asustaban, estaban tensionados. Yo les decía “disfrutá hermano, te rompiste el culo de lunes a sábado para entrenar y ahora viene lo más lindo”. Es como tener a una mina, chamuyarla toda la semana y que el domingo no se te pare en el hotel.

-En Twitter sos picante.
-Sí, pero para joder un ratito está bien… Ya soy un viejo como para hacerme el pendejo. Pero mantener viva a la gente es bueno, nada más que eso.

-¿Cuáles son los chistes de Independiente que más te pide la gente?
-El del baño… Perón estaba mirando la cancha de Racing y dijo ‘qué linda cancha, pero lástima que hice los baños tan lejos’, viendo la cancha de Independiente.

-¿Irse a la B es una mancha que no te la quita nadie?
-Puede ser, es feo… Lo de Independiente es reciente. Es como cuando te separás: el primer año es duro, pero después arrancás la joda y te olvidaste. Hoy Independiente tiene a Moyano y su estructura está más fuerte. Pero Racing parece Europa, está bien en todos los sentidos.

-¿Dejar sin Copa a Independiente qué es?
-Yo no festejo nada antes, porque después es feo. Los clásicos son diferentes, no se ganan jugando bien. Pero dejar afuera de la Copa a Independiente sería un orgasmo. Un orgasmo sin forro…

-Estás rápido y se te ve muy bien. ¿El problema de la adicción es viejo?
-Es un tema cerrado. El 11 de febrero voy a cumplir ocho años limpio y he armado mi fundación. Yo digo que volví a nacer, las cosas pasan por algo. Gracias a mi adicción y a lo que sufrí, hoy puedo ayudar a un montón de gente. Por eso no me arrepiento.

¿Fue una resurrección?
-Yo digo que nací en Fiorito, pasé mi infancia en Lugano y volví a nacer en Villa María. Por eso la fundación la tengo en Córdoba, en memoria al Doctor Bustos, quien fue el que me sacó de eso y a la filial, que me ayudó sin pedir nada a cambio.

-¿Es tan difícil salir o depende de tu cabeza?
-Hay miles de tratamientos: internación, psicólogo, el láser que hice yo. Pero antes de eso tenés que querer vos, tu cabeza. Salís de la droga cuando estás muy metido, cuando te das cuenta de que estás enfermo en verdad. Yo tomaba y siempre me dejaba un poquito para la mañana, porque si no tenía no sabés el mal humor que me agarraba.

-¿Cuándo te diste cuenta del problema?
-Yo podía hacer todo. Lo que pasa es que un día en que estaba lúcido me filmé y cuando prendí la cámara vi que no era yo. Creía que la gente no se daba cuenta, pero hablaba como el pato Donald, no se me entendía un carajo… Y tenía movimientos de murguero, sólo me faltaba el camión. Por eso soy un agradecido a Miguel Jiménez y a Racing, porque después de lo que pasé no me marginaron. Hoy trabajo con los chicos y no voy a desaprovechar esta chance. Laburo mucho, este año viajé mucho a ver a los pibes.

-En tu caso la adicción no fue de arranque…
-No, no.. Fui y probé. Pero lo mío fue cuando dejé el fútbol. Creía que iba a ser técnico de entrada y el ocio de no tener laburo… Empecé a drogarme un viernes, después un sábado, un domingo y terminé todos los días. Primero la disfrutás, después la necesitás y terminás padeciéndola. Y también me dijeron que la cocaína la dejás por tres motivos: no sabés por qué, un susto grande y otra porque te morís.

-¿Es una pelea diaria?
-Algunos dicen día a día. Yo no. A partir de ese 11 de febrero yo empecé a disfrutar la vida, de mis hijos. De ir a un shopping con mis hijos y no estar diciendo “pará, pará que voy al baño que me estoy haciendo pis” y consumía. El nene me decía de jugar a la pelota en la quinta, pero yo estaba tomando y el nene se pasó el día sin jugar. Esas cosas me duelen.

–Si el Turco García se hubiera cuidado más…
-(Interrumple) Imposible. Yo no sé qué habría pasado si no hubiese hecho cagadas… Además cuando jugaba yo no consumía, empecé después… Cuando dejé de jugar fueron cinco años a full hasta que en 2006 me fui a Venado Tuerto porque no daba más.

-¿Cómo sale el clásico del domingo?
-No sé, yo no soy de decir dos, tres o cuatro… Si se gana mejor, pero lo importante es pasar.

-Hay una cábala…
-Sarita, creo que volvió. Era el búho que llevé al club en 1991. Se estaba por ir Perfumo, le hicimos cinco a River y peleamos el campeonato. Cuando volví de Inglaterra le regalé un perfume importado, se lo puse y murió: Boca nos hizo seis y yo no fui goleador. Ahora volvió en la camiseta del campeón. Sarita nos va a ayudar otra vez…

Nota en diario Olé. Autores: Nicolás Montalá y Hernando Maderna.

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