Nacho: “En Racing jugué por amor a la camiseta”

Sereno, amable y autocrítico, nos atendió Ignacio Carlos González. Nacho, ese arquero carismático y emblemático que tuvo Racing en los 90’, repasó toda su vida en la institución; su llegada en plena adolescencia, el debut en Primera de la mano de Perfumo, la lucha para consolidarse en el primer equipo, los mejores equipos que integró, la relación con los dirigentes,los partidos inolvidables, su paso por la Selección Nacional y el anhelo de volver a trabajar en el club como entrenador en un futuro no muy lejano. No te pierdas esta entrevista de RdA con un tipo muy querido en los pasillos del club y que conoce como pocos lo difícil que es el arco de la Academia.

Nacho le atajó un penal inolvidable a Francescoli.

-¿Qué recuerdos tenés de tu infancia? ¿Cuándo nace la pasión por la pelota de fútbol?

– Vengo de una familia que somos tres hermanos, yo el menor de todos. Vivíamos en Wilde y cuando yo tenía 5 o 6 años nos mudamos cerca de la cancha de Arsenal. A partir de ahí es que me empezó a interesar ver los partidos en la cancha. En aquella época se entraba gratis siendo menor y para mí era el paraíso. Arsenal estaba en el Ascenso y a la cancha solía haber poca gente. Los días lluviosos me arrimaba a la terraza para ver si estaban las banderas para saber si se jugaba o no el partido. Yo jugaba en un club de barrio llamado Cultural, del cual también salió Matute Morales y cuando tenía 11 años me fui a probar a Arsenal pero como delantero. Ahí me di cuenta de que las dimensiones de la cancha de 11 eran muy distintas a lo que estaba acostumbrado en el baby fútbol y que además con los pies era bastante malo. En Arsenal me aconsejaron por mi contextura que vaya al arco y ahí un poco comenzó mi aventura balo los tres palos.

-¿Cómo se da tu llegada a las Divisiones Inferiores de Racing?

– Ahí tuvo que ver que mi viejo, que era árbitro de fútbol amateur y conocía a Cacho Giménez, quién era el Coordinador de las Divisiones Inferiores y a través de él me hicieron una prueba. En Arsenal no me estaban teniendo muy en cuenta, no lo dudé, me hice la rata en el colegio, debía tener yo 15 años y me fui para el club a hacer la prueba. Tuve que ir varias veces. Recuerdo que los entrenamientos eran en su mayoría más abocados a lo físico. En ese entonces no había entrenador de arqueros, sino que se fijaban a partir de algún gesto técnico que uno tuviera para saber si seguía o no. Jesús Martínez era el técnico que terminó dando el visto bueno para que yo quedara. Lo loco que será todo que a principios del año siguiente me convocaron a una preselección de jugadores del club que iba a estar haciendo una gira por Francia. En aquel viaje estaba, por ejemplo, el Cabezón Allegue, el Tanito Distéfano, el Negro Alfonso y no recuerdo otro de esa época que haya llegado. Y ahí mi vida cambió para mucho mejor.

Foto inédita con Tita Mattiussi en el segundo semestre del 90. Algunos de los jugadores: Nacho Gonzalez, Goycochea, Ortega Sánchez, Fabbri, Perico Pérez, Marini, Rubén Paz, Lamadrid, Reinoso, Distefano, Miguez, Zaccanti…

-¿A quién tenías como referente en el arco cuando eras pibe?

– Y justo ese momento que llegué a Racing fue en el año 86, cerca de que se jugara el Mundial y a los que más tenía vistos eran justamente Pumpido y Luis Islas.

– Te tocó participar también de una gira peculiar que Racing hizo por África en el año 1990.

– Tal cual, eso fue algo inolvidable. Se hizo la gira para recaudar fondos, pero fue por poca plata, nada que ver con los ingresos que hoy podrían aparecer por una gira al exterior.  Para mí fue una experiencia bárbara, porque tenía la inconsciencia de un joven que se iba con el plantel profesional de Racing para África. En las calles veíamos cualquier tipo de cosas, desde pobreza, escenas de violencia, barricadas y a la vez lugares impactantes. Recorrimos Togo, Burkina Faso y Costa de Marfil si mal no recuerdo. Lamentablemente en ese viaje a Lechuga Roa le agarró paludismo y la verdad la pasó bastante mal. El técnico era Chabay y en esa gira estaban Lamadrid, Miguez, Lanzidei, Perico Pérez, una muy buena banda. Al momento que se hizo esa gira se oficializó que venía Sergio Goycochea a atajar en Racing. Para mí fue muy movilizante también porque iba a compartir equipo con el Goyco, que venía de hacer un Mundial espectacular en Italia.

-¿Cómo llega tu debut en el arco de la Primera División?

– Se dio en el año 1991 con Roberto Perfumo como técnico. Con Roberto se había peleado un torneo hasta el final, que empezamos a quedar relegados tras perder 6 a 1 con Boca en La Bombonera un domingo por la mañana. Al torneo siguiente se va Goyco, Roa era el arquero titular, pero también habían traído desde el club a otro arquero, Bartero. Todo hacía indicar que no iba a tener muchas chances, pero al poco tiempo se lesiona Bartero y en un partido contra Huracán lo echan a Roa faltando pocos minutos para el cierre, ahí ya se habían hecho las modificaciones reglamentarias, por lo que mi debut se da al partido siguiente contra Mandiyú de Corrientes, en el Cilindro. Peor no pudo haber sido, creo que perdimos 3 a 2 y mi actuación fue desastrosa, tal es así que en la desazón y la desesperación hasta se me pasó por la cabeza largar el fútbol. Pero no hubo mucho tiempo para lamentos porque el próximo fin de semana recibimos a River en Avellaneda. Ese River era un equipazo y en Racing Lechuga Roa volvía a ser el titular. Perfumo me pidió que jugara en Reserva y que después fuera al banco. Yo no quería jugar en Reserva, pero no porque estaba enojado con el técnico sino porque me daba vergüenza lo que iba a decir la gente después del mal partido que había tenido contra Mandiyú. Yo llevaba el pelo muy largo y era muy fácil de identificar además. Por suerte el partido de Reserva paso desapercibido, mi actuación fue correcta y después me preparé para ir al banco. Al poco tiempo que arranca el partido de Primera se lesiona Roa tras volar para tapar una pelota. Ahí empezó el pánico cuando Cacho Borelli hizo el gesto de que Lechuga no podía seguir. Me quedé duro, hasta el día de hoy Cosme Zaccanti me carga con que casi que me tuvo que empujar para que entrara. Gracias a Dios salí bien en la primera intervención que tuve, atajé bien y empecé a ganar confianza. Fue clave el apoyo incondicional que tuve por parte de la gente de Racing, que pese a que no venía de un buen partido no hizo un solo murmullo.

-Lo curioso es que tras esos dos partidos iniciales volviste a atajar en Primera recién 2 años después..

– Si, fue algo muy extraño, por eso siempre digo que el segundo debut oficial en el arco de Racing lo tuve con Fito Della Pica como entrenador, a quien por esa continuidad que me dio en aquel momento le debo gran parte de mi carrera. Hasta ese momento seguía atajando en gran nivel Roa y Bartero seguía también en el plantel. Jugué como titular la última fecha del Clausura 93 contra Talleres y después Della Pica me empezó a tener en cuenta en la Copa Centenario, aquella competencia que arrancabas jugando contra tu clásico rival partido de ida y vuelta. Ahí arranqué con el pie derecho porque les ganamos en el Cilindro y en la Doble Visera al Rojo, con grandes actuaciones del Piojo López y del Lagarto Fleita.

Nacho brilló en la Copa 1997.

-¿Cómo y cuándo terminas afianzándote como el arquero titular de Racing?

– Cuando termina el interinato de Fito asume Carlos Babington, quien fue el técnico del Torneo Apertura que Racing pelea hasta el final. El equipo queda puntero a finales del año 93 y las últimas 4 o 5 fechas iban a jugarse en el arranque del año siguiente. El primer partido de esa recta final fue empate 2 a 2 contra Ferro en Avellaneda. Luego de ese partido Babington decide sacarlo a Roa, con quien siempre tuvimos una gran relación y nos conocíamos desde la época de Inferiores, y me pone a mi como titular en un partido que termina en empate contra Lanús. A la fecha siguiente perdemos 6 a 0 con Boca , en un resultado muy injusto por lo bueno que habíamos hecho en el primer tiempo y Babington una de las primeras cosas que declara tras la derrota puertas afuera y adentro es que yo iba a ser el arquero titular de Racing mientras él sea el entrenador. Ahí empecé a consolidarme, a tener grandes actuaciones y atajar casi de manera interrumpida hasta finales del año 97.

– Me imagino que con tantos años en el club habrás compartido muchos momentos con Tita Mattiussi..

– La verdad es que era una persona extraordinaria. Recuerdo que desde que me suben al plantel siempre tuve muy buena onda con los más grandes. Rubén Paz siempre me decía que lo acompañara después del entrenamiento, que Tita lo esperaba con el vermouth. Siempre se interesaba mucho que no nos faltara nada y nos acompañaba en todo aspecto. Era una persona que por sobre todas las cosas amaba Racing y lo demostraba permanentemente.

-¿En qué momento empezaste a usar pantalones largos para atajar? ¿Y cuando pasaste de tener el pelo hasta la cintura a tenerlo corto?

– Se me dio por empezar a usarlos en un partido de Reserva contra Gimnasia en el Bosque que hacía mucho frío. Probé atajar con unos largos ajustados, me sentí cómodo y desde ahí empecé a atajar de esa forma. Me sirvió usar pantalones largos para dejar de hacer un tic que tenía que era levantarme las medias. Lo del pelo tuvo que ver con un consejo que en su momento me había dado Fito Della Pica, en un momento que me había quedado afuera de la pretemporada del plantel profesional que dirigía Solari. Me dijo que era sano un cambio de imagen para regenerarme, le hice caso y cuando volví a jugar tenía otra presencia. Pasé de ser un pelilargo con bermudas a ser un tipo más prolijo pero con pantalón largo para atajar.

– Te dirigieron un sinfín de técnicos en Racing, uno de ellos Maradona. ¿Cómo era tenerlo como entrenador?

– Fue algo muy fuerte, ya al momento que lo presentaron en la cancha se llenó la platea A, revolucionó todo. Hicimos una buena pretemporada en Santa Teresita y la sensación que me quedó es que siempre te cautiva. Cautivaba con toda su experiencia, presencia y con el correr de los años sigue cautivando. He tenido la suerte de tenerlo como compañero también en el “Showbol” y seguía cautivando. En las prácticas nos probaba a los arqueros y no le tapábamos una, aunque poco tiempo después cuando el volvió a jugar en Boca, tuve la suerte de taparle un penal el día de la despedida del gran Piojo López.

-¿Cómo te llevabas con Juan Destéfano, cuándo era el presidente del club?

– La relación en líneas generales siempre fue buena con Juan. Tenía un carácter fuerte y tuvo que lidiar con varias cosas. Él se manejaba con los referentes del plantel, con Rubén Paz y con el Turco García. Era un tipo, que aun con equivocaciones, quería lo mejor para Racing.

– A mediados de 1995 se trajeron muchos refuerzos y se formó un equipazo.

– Llegó otro presidente (Otero) con una persona en fútbol (Lalín) y junto a ellos vinieron muchos refuerzos de jerarquía como Pompei, Úbeda, Capria, Delgado, Carrario y varios más con la asunción como entrenador también de Marchetta, a quien yo ya conocía de un paso previo que había tenido por el club allá por el año 89. Ese equipo que se formó para el Apertura 95 fue sin duda uno de los mejores equipos que integré, muy vistoso y con mucha vocación ofensiva, tanto con Marchetta como con Brindisi cuando asumió.

-Esa campaña tiene dos partidos inolvidables como fueron el empate agónico 2 a 2 contra Independiente y la victoria 6 a 4 a Boca. ¿Qué te acordás de aquellos encuentros?

– Los dos fueron muy especiales.  El clásico fue muy emotivo, fue un partido que íbamos perdiendo por 2 a 0 y parecía perdido. Descontó el Piojo López y sobre el final un zapatazo del Chelo nos hizo empatar. Sentí un desahogo importantísimo desde mi posición y además vi de lleno la cabecera repleta de hinchas de Racing festejando. Y el partido contra Boca creo que fue la reafirmación de lo bien que jugaba aquel equipo. Se había ido Marchetta, le ganamos a Lanús, a Newell´s y terminamos bailando a un Boca candidato en su cancha. Aquel subcampeonato que conseguimos es el que nos permite jugar un desempate con Gimnasia, que lo ganamos con gol del Chelo en cancha de River, para luego disputar la Copa Libertadores del año 97.

-¿Cómo se te dio por empezar a patear los penales?

– Fue ya con el Coco Basile como entrenador y el Panadero Díaz como ayudante. Me acuerdo que en una práctica empezamos a chistar y antes del partido me confirman que si había un penal lo iba a patear yo. Justo fue un partido que goleamos a Huracán y terminó pateando y metiendo los dos penales en el Cilindro .Lo increíble fue que hubo una seguidilla de penales a favor en los partidos siguientes, Huracán de Corrientes, River, Boca y todos los metí.

– Aquél equipo del Coco Basile llegó a la instancia de semifinales de Copa Libertadores. ¿Qué les faltó para ganarla?

– Éramos un equipo más aguerrido que aquel del Apertura 1995. Cuando arrancamos el año teníamos el objetivo de pelear el Torneo Clausura y de pasar la zona de grupos de la Copa que nos había tocado compartir con los equipos ecuatorianos y con Vélez. En la Copa empezamos mal y en el Clausura peor ya que en la primera fecha perdemos por goleada contra Central. Enderezamos el rumbo en la Libertadores en los últimos partidos de local y nos metemos en octavos donde nos toca enfrentar a River, que era el último campeón. Los pasamos a ellos en un duelo durísimo ida y vuelta, lo mismo con Peñarol y me parece que no logramos liquidar el partido de ida contra Sporting Cristal y a la vuelta lo pagamos muy caro. Aquella serie contra el equipo peruano se jugó después de un receso por Copa América, entre medio de una huelga de jugadores, que si bien no fue excusa, creo que nos terminó perjudicando.

-Justamente les tocó enfrentar a River en octavos de Copa, el mismo rival que va a enfrentar Racing en la próxima ronda de Libertadores. ¿Qué sentiste en aquél momento al enfrentarlo?

 Yo siempre preferí enfrentarme a rivales duros para saber bien dónde estábamos parados. De hecho creo que nos fue mejor contra rivales de mayor envergadura. De aquella serie te puedo decir que fue muy complicada, que el partido de ida nos matamos a goles y llegadas de peligro y que en cancha de River ellos se nos vinieron con todo en el segundo tiempo. En los penales puede pasar cualquier cosa y el haberle detenido el primer penal a Francescoli nos llenó de confianza. Creo que ahora para esta Copa, con un parate importante en el medio, Racing tiene tiempo para preparar el partido y no se tiene que amedrentar por la magnitud del rival, sino que tiene que agrandarse como nosotros hicimos en aquella ocasión. Al haber tanto tiempo de intervalo por el Mundial va a ser una incógnita de cómo van a llegar ambos equipos.

-¿Sentís que aquella eliminación en las semifinales de Copa Libertadores termina desmoronando aquel equipo y agilizando tu salida del club?

– El tema es que en aquel momento había muchas deudas con nosotros, mi relación con Otero y con Lalín no era la mejor y esa serie perdida fue un golpe duro. Me agarró en un momento aquella eliminación que yo también quería y necesitaba despuntar en lo económico, por lo que el tiempo siguiente fue difícil, se malinterpretaron muchas cosas y quedé bastante expuesto.

-¿Te referís a los rumores que existieron de una posible transferencia tuya a Boca?

– Lo cierto es que había un interés por parte de Boca, pero yo no quería irme a Boca por ir a Boca en sí, sino para poder progresar en lo económico, ya que en Racing cuando cobraba, no me permitía hacer ninguna diferencia. Desde la dirigencia del club tampoco se manejó bien el tema, por lo que en cada partido que jugaba había mucha gente que me hostigaba por lo del posible pase a Boca. En ese momento también estaba en la Selección y yo veía que todos mis compañeros habían hecho la diferencia y yo luchaba para que se me pagara el sueldo. En Racing jugué por el amor a la camiseta. Hoy los tiempos cambiaron y hay más traspasos entre clubes grandes, antes era más complicado, porque mucha gente se te volvía en contra. Lo que si te afirmo es que en Racing no hice diferencia económica, más allá de lo que uno puede pensar.

– Has formado parte de la Selección Nacional en las Eliminatorias para el Mundial de Francia 1998. ¿Te arrepentís de algo? ¿Te quedó alguna cuenta pendiente en ese plano?

– La etapa en la Selección fue hermosa, me citaron a fines de 1996 y estuve como titular en varios partidos de aquellas Eliminatorias. Me arrepentí a los pocos minutos del incidente conocido en Bolivia, en aqeél partido que perdemos 2 a 1. Después logré remontar mi situación, hasta me convocan a la Copa América, pero luego cuando me voy de Racing, perdí continuidad y se esfumó el sueño de jugar el Mundial, sin dudas mi cuenta pendiente.

– Luego de tener una vasta trayectoria en el fútbol local y en el fútbol del exterior, principalmente en Las Palmas de España, te retiras como futbolista profesional y en el 2012 regresas a Racing como entrenador de arqueros junto al Coco Basile, tuviste un interinato como técnico de la Primera antes de la última vuelta de Mostaza Merlo y dirigiste un par de años la Séptima División. ¿Te gustaría volver a trabajar en la institución? ¿Soñas en algún momento con poder ser el técnico de la Primera de Racing?

-Sin dudas, Racing es un club muy especial para mí, al cual me encantaría volver en algún momento de mi carrera como entrenador. Tengo muy buena onda con mucha gente que trabaja en el club. Victor Blanco y Adrián Fernández siempre se han comportado de manera excelente conmigo. Me gusta mucho que Tete Quiroz y Miguel Gomis estén trabajando en el club. Me reconforta el hecho de que cada vez que paso por el club la gente me trata de maravillas y eso habla de que uno por suerte ha dejado algo positivo. Las experiencias que he tenido tanto como entrenador de arqueros, el mismo interinato y la conducción de la categoría en Inferiores han sido muy provechosas para mi.

– Si tuvieras que elegir un jugador de todos los planteles que integraste en Racing para que ayude a este equipo del Chacho Coudet a pelear la Copa. ¿Con cuál te quedás?

– Sin dudas con el Chelo Delgado, en Racing alcanzó un nivel superlativo y tenía todas las condiciones que necesita un delantero.

– ¿No creés que también podría venir bien para la Copa tener un Nacho González con pantalones largos y el buzo negro del bulldog?

– A Juan Musso lo veo muy bien, creo que está haciendo un camino importante, es joven, ha aprendido mucho en el último tiempo y ojalá que en poco tiempo se termine de meter en el corazón de todos los hinchas de Racing.

Miguel Argentino Hernández

Miguel Argentino Hernández

Periodista Deportivo. Relator y conductor en @elshowderacing. Redacción en Racing de Alma.

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3 comentarios sobre “Nacho: “En Racing jugué por amor a la camiseta”

  • el 22 junio, 2018 a las 16:15
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    y si ¡¡¡¡¡¡ hubo varios que jugaron, por amor a camiseta, y varios que dirigieron por honor a los colores, y los tratamos mal como a costas, y tantos otros, yo como socio e hincha desde que nací , de racing, me averguenzo, por lo que hicieron dirigentes que defraudaron la confianza, de la gente de racing, PERO GRACIAS A DIOS RACING CAMBIO, NACHO, TE RECUERDO QUE LOS HOMBRES NO VALEN POR LO QUE TIENEN, VALEN POR LOS RECUERDOS QUE DEJAN Y LO QUE SON COMO PERSONAS Y VOS SIEMPRE SERAS , EN RACING Y EN LA VIDA UNA PERSONA, QUE TIENE EL RECONOCIMIENTO DE TODA LA GENTE DE RACING, IGUAL QUE TANTOS OTROS, GRACIAS NACHO, GRACIAS BASTIA, GRACIAS A TODOS AQUELLOS QUE AMAN Y AMARON RACING.

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  • el 22 junio, 2018 a las 20:00
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    Nachito! Gracias por los inolvidables momentos vividos! Serás siempre ídolo!

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