Negro Galván: “Llegué a Racing por una moneda al aire…”

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Con el tono firme, como cuando iba a disputar cada pelota, Carlos Galván repasa sus comienzos en la Academia, que lo tuvo como zaguero central destacado en la década del 90. Y también habla de la etapa previa a llegar al fútbol grande de la Argentina. Por ejemplo, de sus aventuras como alcanzapelotas. Luego se meterá en el debut en Primera, sus mejores partidos, los planteles de fuste que integró, las alegrías y las tristezas a lo largo de su carrera. Hoy técnico del Deportivo Hualgayoc de la Segunda División de Perú, el Negro sueña con volver algún día a trabajar en el club de sus amores.

Galvan trabaja en la Segunda de Perú.

-¿De qué barrio venís y cómo nació tu pasión por la pelota?

-Nací en La Boca y al poco tiempo nos fuimos moviendo de barrio en barrio, hasta que con mi familia nos instalamos en Pontevedra. Soy el hermano mayor de dos hermanas. Mi amor por el fútbol se debe a un señor llamado Alberto Mucarli, que me vio jugar en el barrio. A través de Galdino Luraschi, jugador de River que conocía a esa persona, me ubicó en el club Amor y Lucha de Gerli. Y ahí empecé a desandar el camino con la redonda.

-¿Cómo se dio tu llegada a las Inferiores de Racing?

-Va a sonar algo chistoso, pero se dio de esta manera. El club Amor y Lucha llevaba los colores celeste y rojo en honor a que los dueños y fundadores eran algunos fanáticos de Racing y otros de Independiente. Como nos querían promover a estos clubes tanto a mi como al Bocha Ramírez, a Gustavo López y a Sebastián Rambert, no tuvieron mejor idea que tirar una moneda al aire para que dos fuéramos a Racing y otros dos a Independiente. Por suerte en mi caso salió cara y eso significó que me iba a jugar a los 9 años a las Inferiores de Racing con el Bocha Ramírez. Los otros muchachos se iban a la vereda de enfrente… Llegué a Racing por una moneda al aire. Al principio se me complicaba bastante ir a los entrenamientos por el tema de la distancia desde Pontevedra y demás, pero nada opacaba mi entusiasmo de jugar en las Inferiores de la Academia.

-¿Jugaste siempre como defensor? ¿Qué personas fueron fundamentales para tu crecimiento futbolístico dentro del club?

-Sí, desde que arranqué siempre me pusieron como zaguero central, seguramente por la contextura física. Creo que juego de defensor desde hace el mismo tiempo que me apodaron cariñosamente “Negro”. Y en cuanto a la gente que me ayudó mucho dentro del club, te puedo decir que Raúl Agüero y Pedro Di Sanzio fueron dos grandes entrenadores que tuve en las menores. También había un coordinador de apellido Fontán que también me ayudó mucho. Luego, obvio, siempre teníamos el respaldo de la enorme Tita, que siempre estaba pendiente de cualquier cosa que necesitáramos los pibes del club.

-¿Qué jugadores había en tu camada?

-Y, un par de categorías arriba estaba Nacho González y unas categorías abajo aparecían el Piojo Löpez, el Lagarto Fleita, el Beto Carranza… En mi camada estaba Ramírez, el Manija Akselman, Olivieri, Castro… Te nombro todos los que llegaron a Primera.

– ¿Cómo fue eso de volverte famoso en tu época cómo alcanzapelotas?

-A mí me encantaba ser alcanzapelotas. Primero porque veías de cerca a mis ídolos. En  mi caso a Gustavo Costas, entre otros. Y después porque siempre terminaba mangueando algún pantaloncito o medias de Primera, que eran cosas muy preciadas para los que veníamos de abajo. La cuestión fue que me tocó ser alcanzapelotas en un Racing-Boca que se jugó en el Cilindro. Si mal no recuerdo, el partido iba empatado y cayó una bomba de estruendo en el arco donde atajaba Navarro Montoya. El petardo cayó muy cerca mío, como a un metro,  y como a siete u ocho de donde estaba el arquero de Boca, que cayó al piso como si le hubiera caído al lado, cómo me había pasado a mí. Muchos periodistas que estaban adentro del campo de juego me entrevistaron y yo les dije que a mí me había aturdido el estallido pero porque estaba al toque. Y dije que para mí el Mono estaba simulando, ja, ja.

La prueba de haber sido alcanzapelotas.

-¿En qué contexto se dio tu debut?

-En un marco peculiar: yo era un soldado que estaba haciendo la colimba en ese entonces del año 92’. Me había tocado hacerla por sorteo. Así y todo, me dejaban entrenarme en el club tres veces por semana. Al momento que se dio la chance de que me convocaran para un partido de Primera, porque me veían bien en los entrenamientos de la Cuarta y de la Reserva, el presidente Juan De Stéfano tuvo que mandar una carta al cuartel para que me dejaran viajar a Córdoba para el partido que teníamos que jugar contra Talleres. De técnico estaba Humbertito Grondona y recuerdo que, junto al utilero Sombra, me comunicaron poco antes del partido que iba a ser titular. Me preguntaron si estaba asustado, yo les dije que ni ahí y salté al campo nervioso, pero muy confiado. Ese día también debutó el Piojo López, perdimos 2 a 1 y me tocó marcar al Tanque Kenig. Como compañero de zaga lo tuve al gran Gustavo Costas.

-¿Qué sentías al conformar la zaga central con Costas, tu ídolo?

-Lógicamente, Gustavo me ayudó muchísimo en mis inicios adentro y afuera del terreno. El me enseñó mucho para intuir las jugadas, para que pudiera leerlas y saber cómo responder ante cada situación. Tenía una técnica bárbara él y yo era su bombero, porque él ya entraba en el tramo final de su carrera y yo le hacía todas las coberturas con la velocidad del que recién arranca. Nos complementábamos muy bien.

-¿En qué momento percibiste que te consolidaste como titular en la Primera?

-Sin ningún lugar a dudas, fue con la llegada de Diego Maradona como técnico. Yo había debutado tres años atrás y después venía peleándola de atrás, con poca participación en los torneos. Al llegar Diego con Fren, me acuerdo que me citaron en el vestuario y me confirmaron que yo iba a ser titular con ellos, pasara lo que pasara porque confiaban en mí. me dijeron que me iban a respaldar. Imaginate lo que fue eso para mí… Yo siempre había sido fanático de él como jugador, y que de un día para otro pasara a ser tu técnico, fue algo inolvidable.

-Después de la salida de Maradona y de Juan De Stéfano se formó un verdadero equipazo, con muchos refuerzos para el Apertura 1995.

-Fue uno de los mejores equipos que integré porque a los muchachos que ya veníamos en Primera se sumaron jugadores de jerarquía como Ruben Capria, Pompei, Delgado, Úbeda, Carrario y un montón más. Arrancamos con Marchetta y después vino Brindisi y terminamos subcampeones. Tuvimos unos muy buenos últimos partidos y estoy convencido de que ese equipo merecía salir campeón por lo bien que jugaba.

Marcando a Maradona.

-¿Cuáles fueron tus mejores partidos jugando en Racing?

-Me parece que casi todos los que jugamos contra Boca fueron inolvidables. El 6-4 en cancha de ellos, donde les dimos un baile bárbaro. Después el 1-0 con gol del Piojo López, justamente en su despedida con el penal que le atajó Nacho González a Maradona también. Otro que fue histórico fue el empate sobre la hora a Independiente con el golazo del Chelo.

-Convertiste un par de goles con la camiseta de la Academia..

-Tardaron en llegar, je, pero por suerte pude darme ese gusto. Marqué un gol jugando contra Estudiantes en cancha de Independiente, y otro en la goleada ante Huracán en el Cilindro. Tenía buen juego aéreo, pero no te quiero mentir más que nada en defensa, no tenía tanta puntería en el arco de enfrente.

-¿Qué recordás de la Copa Libertadores que pelearon en el año 1997?

-Acá en Perú, los hinchas del Sporting Cristal me vuelven loco con esa Copa, ja. Hablando en serio, fue una competencia donde nos ilusionamos mucho y, a la vez, fue un golpe tremendo la eliminación en semifinales. Me acuerdo de cómo lo vivía la gente de Racing, que en las instancias finales había desplegado la bandera más grande del mundo. Hasta el día de hoy sigo pensando en aquella serie y soy un convencido de que si el partido de ida lo hubiéramos ganado 3 a 1, en vez del 3 a 2 que ellos consiguen con el descuento sobre el epílogo, hubiéramos llegado a la final. Porque hubiésemos tenido más tranquilidad para el partido de vuelta, que fue bravísimo. Allá ellos se hacían muy fuertes y, a pesar de que en un momento empatamos el partido, tenían jugadores en gran nivel como Julinho, que lo volvió loco al Colo Mac Allister. Más allá de aquel golpe, considero que hicimos una gran Copa con un equipo que venía muy afianzada bajo la conducción del Coco.

-¿Qué compañero que hayas tenido en Racing fue el que más te deslumbró dentro del campo?

-Tuve de compañeros a grandísimos jugadores, pero el que más me impresionaba era el Cabezón Marini por su técnica y el panorama que tenía. Y otro que hacía un trabajo sucio fundamental para nosotros fue Pablo Michelini. De tanto que corría y metía, lso atacantes rivales quedaban entregados con nosotros. Nos facilitaba mucho la tarea.

– Te tocó ser capitán de Racing un campeonato entero. ¿Cómo te resultó el hecho de llevar la cinta?

– Fue una responsabilidad hermosa justo en los últimos 6 meses que estuve en la institución. El técnico era Angel Cappa y fue en el primer torneo que él dirigió, el Clausura 1998. Llevar la cinta fue algo único y además coincidió en un momento donde también solían convocarme para el Seleccionado Nacional. En ese equipo jugaba un joven Chanchi Estévez, Bezombe, el Flaco Bizzarri..

-Te tocó jugar en Racing en una época de crisis en el aspecto institucional y económico. ¿Cómo atravesaban estos problemas aquellos planteles que integraste?

-Creo que me quedo corto si te digo que nos pasó absolutamente de todo. Atrasos en los sueldos, cambios de último momento en los lugares donde entrenábamos, promesas incumplidas por parte de los dirigentes, cheques rebotados y muchas cosas más. Eran tantas las deudas que teníamos en los predios y sindicatos que solíamos entrenarnos muchísimas mañanas por los bosques de Palermo para no perder el ritmo.

-¿Por qué motivo te fuiste de Racing?

-Es algo que siempre quise aclarar. Sé que se malinterpretaron algunas cuestiones y que mucha gente no sabe bien lo que ocurrió. De hecho, cuando volví al Cilindro con la camiseta de Argentinos o Lanús, algunos hinchas me silbaron por este tema.  Yo era el capitán del equipo, me convocaron algunos partidos desde la Selección para jugar las Eliminatorias para el Mundial de Francia 1998. Sin embargo, en Racing seguía jugando por el 20% y era de los que menos cobraba en el plantel, ya que no me habían renegociado mi contrato. Desde nuestra misma Comisión Directiva me sugerían o querían que fuera a jugar a River en esos últimos seis meses de mi estadía en Racing para que pudiera mostrarme allá, pero mi intención siempre fue seguir en Racing y que ahí me mejoraran el contrato. Terminé quedando libre y de ahí emigré al fútbol brasileño. Con los dirigentes tenía diálogo, con Lalín siempre me llevé bien, quizá con el que podía tener más diferencias era con Osvaldo Otero. La dirigencia me quería vender a un precio altísimo que ningún club iba a pagar por mí, yo tenía buenas condiciones pero tampoco era Beckenbauer…

-¿Fue una espina no haber disputado el Mundial de Francia con la Selección?

-No te voy a mentir: cuando me empezaron a convocar para Eliminatorias me empecé a dar manija con integrar la lista para ir al Mundial, pero también era consciente de que había grandes centrales en el exterior: Ayala, Chamot, Sensini y también grandes jugadores en el fútbol local. Fue un orgullo haber vestido la camiseta de la Selección Mayor y también de la Sub-23. Esas cosas no te las quita nadie.

-Te fue muy bien en Brasil y en Perú. También retornaste al país para jugar en otros equipos de Primera. ¿En algún momento se volvieron a contactar de Racing para que tuvieras un segundo paso?

-No, en ningún momento desde ninguna dirigencia se contactaron conmigo. Yo me he mantenido en contacto con algunos compañeros de mi época, pero nunca volví a conversar con ningún directivo.

-¿Fue Racing el club que más te marcó en tu carrera?

-Sin ningún lugar a dudas. Porque llegué a los nueve años y porque pasé un montón de cosas lindas.También algunas feas.

-¿Cómo surgió la idea de ser director técnico?

-Un par de años antes de retirarme como futbolista profesional, se nos ocurrió la idea de hacer el curso de técnico con Norberto Solano, con quien éramos compañeros en Universitario. Lo hicimos en el 2011. Me retiré como jugador en 2013 y al poco tiempo ya empecé a trabajar como asistente. Ahí le metí derecho y por suerte siempre estuve trabajando. Actualmente soy el director técnico del Deportivo Hualgayoc, equipo de la segunda división del fútbol peruano, donde venimos segundos en la tabla con buenas posibilidades de conseguir uno de los ascensos a Primera a fin de año.

-¿Tenés pensado retornar al país? ¿Te gustaría regresar a Racing para trabajar por ejemplo en Inferiores?

-Es algo que venimos charlando en familia, que por la edad de mis dos hijas sería bueno regresar al país el año próximo. Con respecto a lo de poder trabajar en Racing, obvio que sería un sueño. Y como siempre lo hice, que todo sea de menor a mayor. Sé que no es algo fácil que pueda darse, pero lo tengo como uno de sus anhelos personales.

-¿Cómo juegan los equipos del Negro Galván?

-Me identifico mucho con los equipos de Ricardo Gareca, me gusta mucho el estilo de fútbol que propone. Mis equipos son agresivos y no tengo tanto interés en la posesión de pelota, sino más bien en transiciones rápidas.

-¿Que análisis haces de este Racing de Coudet versión 2018? ¿ Qué vaticinio haces de la serie de octavos de final contra River?

-Considero que tiene un gran plantel y que tiene a la cabeza a un DT que impregna mucha dinámica. Si no ocurre nada raro, va a dar que hablar en el segundo semestre. Tengo el pálpito de que Racing va a pasarlo a River porque es más contundente. River terminó mejor el semestre anterior, pero es un equipo más previsible. Si Racing esta enchufado, se va a quedar con una serie durísima como hicimos nosotros hace 21 años atrás, en el 97.

-¿Qué opinión tenes de la zaga central compuesta por Sigali y Donatti?

-Son dos grandes futbolistas que se complementan muy bien, que tienen jerarquía, experiencia y que van a ser clave para lo que viene. Otro defensor que me encantaba de los últimos años fue Luciano Lollo, con mucha presencia también, una pena que se haya ido.

-Si tuvieras que elegir un compañero de tu época en Racing para que ayude al equipo del Chacho a ganar la Copa, ¿con cuál te quedarías?

-Con el Mago Capria, por categoría, por pegada de media distancia, de pelota parada y porque nunca se achicaba. Un jugador sensacional que le vendría muy bien a este Racing.

 

 

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Miguel Argentino Hernández

Periodista Deportivo. Relator y conductor en @elshowderacing. Redacción en Racing de Alma.

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4 comentarios sobre “Negro Galván: “Llegué a Racing por una moneda al aire…”

  • el 10 julio, 2018 a las 10:56
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    o sea que nos perdimos de gustavo lopez por el negro galvan… ni un poco de suerte tenemos LPM

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    • el 13 julio, 2018 a las 15:19
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      Tremendo Profesional “El Negro Galván” su paso por el Fútbol Argentino, Brasilero, Paraguayo y ultimo en Perú como futbolista dejo una fisión muy agradecida y por tantos años de Garra con la que defendió a nuestro querido Universitario de Deportes en Perú. Luego formo su carrera como Técnico, donde dirigió clubes de primera y segunda división actualmente Dirige en el club de Hualgayoc esta segundo en la tabla y con potabilidades de llegar a primera, !No te vallas negro! consagrarte y sigue dándonos alegrías no te puedes ir sin llegar a La (U) y dale (U).

      Respuesta
  • el 10 julio, 2018 a las 12:01
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    Agradecido al Negro Galván porque dio todo al equipo.- Ojalá en un futuro pueda aportar en algún lugar como técnico en la Academia.-

    Respuesta
  • el 11 julio, 2018 a las 23:41
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    tiraron la moneda y nos quedamos con este y Ramirez, y a ellos les quedaron Lopez y Rambert? Mamita, que mufa lpm…

    Respuesta

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