Lugüercio: “El Cilindro es el lugar más hermoso donde jugué”

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El juego no miente. Las virtudes y defectos se desnudan dentro de la cancha. Es como la vida misma, dicen. Quizá por esto es que Pablo Ariel Lugüercio haya logrado una química tan especial con el pueblo racinguista. Es de los tipos más generosos que tiene el fútbol. En el aspecto más amplio que tiene la palabra. Jugando, cuando todavía usaba el pelo largo y la 7 de esa camiseta Penalty color azul marino. Inolvidable. El tipo se mataba dentro de la cancha. Era 2009. Era el símbolo de un Racing al que no le sobraba nada pero dejaba todo. Eran tiempos del Lugüeeercio, Lugüeeercio… De discutir cara a cara con la maldita Promoción. De Caruso Lombardi. De sorteos de televisores. De sueños de entrar a una Libertadores.

Pero también es generoso afuera de la cancha. Ayudando a un gran amigo en una difícil situación, aunque es un tema que prefiere evitar (“cualquier amigo lo haría”, dice) o metido de lleno en el coaching para dar una mano al piberío de Estudiantes. RdA se dio el gusto de hacer una nota a fondo con el Payaso casi 10 años después. A los 36, con el pelo corto y dando sus últimos piques en el Pincha, el club de sus amores. Siempre supimos que su corazón tenía dueño, pero en la Academia sigue siendo tan querido…

¿Qué es lo primero que pensás cuando escuchás la palabra Racing?

-Para mí es sinónimo de Cilindro. Lo primero que pienso al hablar de Racing es en su estadio. La verdad, el Cilindro es el lugar más lindo donde jugué.. No sólo por el diseño… Si bien en Estudiantes estuve mucho tiempo también, no tuve la posibilidad de afianzarme tanto como lo hice en Racing. Estuve casi cuatro años y como titular en tres de manera consecutiva. Fue el mejor momento de mi carrera. Todo el cariño que recibí lo uno al estadio de Racing. Lo vivido lo llevo en el Corazón.

-Imposible olvidar el “Lugüeee, Lugüeee”…

-Ja, ja. Sin dudas. Después de irme, volví a la cancha para un partido que Racing le ganó a Boca ya finalizando el torneo. Siempre estoy con ganas de volver al Cilindro a ver un partido.

-¿Te sorprendía la ovación constante del hincha pese a que no eras de hacer muchos goles y eras delantero?

-Y tampoco había salido de la cantera del club. Tener esa afinidad… Esa devolución de la gente en su momento me sorprendió. Pero hoy, que ya pasó el tiempo, me hago cargo de que eso lo generaba por mis formas. Por mis hábitos, por el trato. Es un poco de todo. Para mí el jugador de fútbol tiene que mejorar muchas cosas del lado personal. La gente a veces se fija en eso. Si saludás, si no saludás. Si frenás, si no frenás… Todas esas cosas estaban en el paquete de ese Lugüercio que se coreaba.

¿Cómo te trata el hincha de Racing por la calle?

-Racing es tan grande que, adonde voy, siempre hay un hincha de Racing que me saluda, me pide una foto y me agradece. A veces me pidan que vuelva a Racing, pero no tienen conciencia de la edad que tengo, je. Es algo que ya está cerrado. Me pone feliz que al día de hoy la gente de Racing me dé esa devolución. Soy muy agradecido por la forma en que me pude ir, nunca perdí ese cariño. Fue todo de buen modo.

-¿Te quedó la espina de no poder ser campeón en Racing?

-Sin dudas. Yo sabía que en cualquier momento se venia una salida mía del club. Lo que más deseaba era, aunque sea, entrar a una Copa Libertadores. Jugarla con el club después de todas las que habíamos pasado. Me fui un poquito antes… En realidad, lo que más me hizo crecer es todo lo que pasamos. Fue un momento muy difícil del club, haber estado ahí, haber sido parte… Mi nene (Iván, de 10 años), tiene una revista de El Gráfico donde aparecí dentro de los 100 ídolos de Racing. Soy agradecido de haber estado en ese momento. Tal vez, si hubiera estado en este, no habría pasado lo mismo.

-Hablabas de las difíciles que pasaste en esa época. ¿Qué recordás?

-Cuando veníamos con una mala racha, una vez llegamos al estadio en un micro que, durante cuatro cuadras, se movía de un lado al otro porque los hinchas lo empujaban de costado. Nunca me pasó algo así. Era impresionante. Pero pudimos salir de todas esas cosas. Pudimos salir adelante por la calidad de todas las personas, de los jugadores, de la gente que rodeaba al club. Hoy lo veo a Racing por televisión y me pone feliz que esté peleando campeonatos, que esté bien, que tenga técnicos y jugadores importantes.

-¿Y de los dirigentes?

-Todos los que han estado me han tratado excelente. Siempre muy cordial, muy bueno… Rodolfo Molina, Pablo Podestá… Cuando llegué estaba el fideicomiso y hasta en esa etapa tuve buena relación. Conmigo se han portado siempre bien y han cumplido en todo lo que podían.

-¿Cómo era el día a día con Caruso Lombardi?

-Era tremenda esa etapa. En su momento hasta llegó a pedirle un televisor a Néstor Kirchner cuando bajó en la cancha auxiliar en un helicóptero. Ricardo mangueaba cosas por todos lados para sortear. Esas anécdotas son las que recuerdo con mucha alegría. Todo lo que venía a sumar, era bienvenido.

-¿Cómo es tu hijo con el fútbol?

-Es tremendo. Yo paso fines de semana sin prender la tele. Y cuando llego, me empieza a pedir que me junte con él a ver programas de deportes que graba. Me vuelve loco. Nunca pensé que iba a tener  sa pasión. Porque, incluso, no es jugando. Si le pregunto rápido, quiere ser técnico. Es raro, porque la mayoría te dice que quiere jugar primero. El está jugando en la escuelita de Estudiantes. Y si te gusta realmente jugar, no faltás nunca. Y éste a veces me dice que no quiere ir porque no tiene ganas. Le gusta más mirar que jugar, ya me ha dicho que de grande le gustaría ser técnico.

-¿Vio imágenes tuyas en Racing? ¿Te hizo comentarios?

-Vio todo. Cuando íbamos a Mar del Plata, en la época que yo jugaba en Aldosivi, en el auto se llevaba los DVD viendo mis partidos, los que no había visto antes.  Me dijo que quiere ir a la cancha de Racing. A veces llega a casa cantando solo: “Lugüeee, Lugüeee”. Seguro que en la escuela le deben cantar eso. Me hace reír.

-¿Y cuándo lo vas a llevar al Cilindro?

-Tengo que ver. Estoy tan cansado… Los chicos me dejan muerto a la mañana. Tienen una dinámica impresionante. Quedo bastante cansado. Pero tengo muchas ganas de que mi hijo conozca el Cilindro.

¿Qué te enseñó Racing?

-Fue un proceso en el que aprendí a manejar la presión, la ansiedad. Me hizo aprender muchísimo en lo personal, en lo humano. Hay cosas que el jugador de fútbol no puede manejar porque no está acostumbrado a que todos le pidan: el hincha, el dirigente, el técnico, los compañeros, los amigos… Todos están esperando que un jugador dé algo bueno, incluso el mismo jugador. Y  a veces no sabés cómo poder manejar eso. Y esa tensión te puede paralizar. Me ha pasado en muchas oportunidades y lo veo en lo cotidiano en los jugadores. De ese lado maduré mucho en Racing.

-¿Cómo fue pasar de un club tan grande como Racing a irte a Olimpo y Aldosivi?

-Fue mucha diferencia, muchísima. Pero también depende de cómo uno se lo tome. Traté de disfrutar, me tomé ese paso para poder seguir avanzando, mejorando. La verdad, en Mar del Plata me fue muy bien. Cada tanto tengo que viajar porque le pusieron mi nombre a una filial del club. Son cosas que me ponen muy feliz. Eso fue parte de lo que fui generando, y un poco por eso me llamaron de Estudiantes.

-¿Cuál fue tu mejor partido en Racing?

-Recuerdo uno contra Atlético Tucumán, que ganamos 4-1. Hasta logré algo insólito: le hice meter un gol a Aveldaño. Hice una jugada por afuera. Medio con un taco, un enganche, le di un buen pase. Lucas estaba en el área. Ahora está en España (Tenerife de la Segunda de España), hasta el día de hoy lo cargo cuando hablamos.

-A Lanús le hiciste un golazo de volea. ¿Qué recordás?

-Sí, de tijera. Se lo metí a Chiquito Bossio. Fue después de un córner desde la derecha. La otra vez, antes del partido entre Racing y Lanús, mi nene vio en la tele algunos cruces históricos entre estos equipos. Le comenté a mi hijo que había metido un gol de tijera. “Callateee, qué vas a hacer un gol de tijera”, me dijo. “Te lo juro”, le insistí. Justo ese gol no lo había visto. Cuando vio mil gol de tijera, no lo podía creer. Mi hijo no podía creer el gol de tijera. Yo tampoco, al día de hoy, ja, ja.

-¿Cómo lo ves a Racing?

-Sin dudas que es candidato. No sólo por el plantel que tiene, sino por el técnico. La verdad, nunca me dirigió ni hablé con él. Pero hay personas cercanas a él que me han hablado muy bien. A mí me genera algo muy bueno. Me gusta mucho. No sólo cómo arma el equipo, sus estrategias o las formas, sino el trato que tiene con el jugador según me han comentado.

 

 

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Nando Maderna

Periodista. Diario Olé y Racing de Alma.

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Nando Maderna

3 comentarios sobre “Lugüercio: “El Cilindro es el lugar más hermoso donde jugué”

  • el 6 diciembre, 2018 a las 17:40
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    Grande Lugüercio. Era el 1er defensor de aquel equipo de Caruso. Corría todas. El hincha premiaba su esfuerzo. Si llegare a llevar a su hijo al Cilindro se le va a hacer hincha de Racing.

    Respuesta
  • el 6 diciembre, 2018 a las 17:59
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    MORO DE U.S.A
    AGREGAR====CORAZON. .GARRA.. AMOR.====.A. TODO LO QUE UNO HACE. DESPUES DE. HABERLO. VISTO A ==EL. PAYASO==LUGUERCIO==CUANDO. JUGABA EN EL ==RACING CLUB==
    SE PODRIA CAMBIAR A. ESAS TRES COSAS…LLAMANDOLAS SIMPLEMENTE==LUGUERCIO==
    UNA VEZ ME DIJO UNO QUE. LO CONOCIA. QUE PARA TODO ERA ASI..DICHOSOS DE. LOS QUE LO TIENEN DE. AMIGO..CHAU MORO DE U.S.A

    Respuesta
  • el 7 diciembre, 2018 a las 10:56
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    Grande Payaso!!! gracias por tanto esfuerzo en un epoca poco feliz del club… GRACIAS!!!!

    Respuesta

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