“Cvita lució mis lentes un poquito mejor que yo, je”

Las palabras se le enciman una sobre otra. Es como si tantas vivencias, tanto pasado, lo abrumaran durante el relato y su locuacidad lo empujara a querer contar todo con celeridad. Pero a Ángel Rubén Flores se le entiende muy bien cada recuerdo que transita en Racing. Gelo, así lo llaman (de chico le decían Angelo), forma parte del Cilindro sin estar hecho de cemento. Nunca se lo vio entre los 11, bajo los flashes, aunque a su manera, en silencio, se encuentra más cerca que nadie de los protagonistas en plena acción. Desde hace seis décadas.

Leyenda viviente de la Academia, es un personaje de andar cansino, figura desgarbada, alto, con el cabello largo inalterable. Empezó a ir al Cilindro en el año 58 y desde entonces conoció glorias de las épocas doradas del tenor de Juan José Pizzuti, Agustín Mario Cejas, Roberto Perfumo, Orestes Omar Corbatta y muchísimos más apellidos ilustres. Fana de la Academia, jura que en los últimos 50 años jamás faltó al Presidente Perón como hincha, alcanzapelotas o jefe de alcanzapelotas, rol que lleva adelante hoy en día. 

Darío Cvitanich hizo un festejo que será rcordado en Racing.
Con los lentes de Gelo, así celebró Cvitanich su gol de cabeza, el primero del 2-1 sobre Arsenal. @RacingClub

Un estreno para Ángel en Racing

Sus ojos vieron un sinfín de imágenes, la mayoría desde atrás de los carteles de publicidad donde se lo puede hallar siempre. Participó de festejos con jugadores, se sintió uno más de ellos, sufrió en las etapas de malarias. Las vivió todas. Eso imaginaba, en realidad. Porque nunca antes había sido un actor más durante una celebración como la que lo involucró el domingo, ante Arsenal: Cvitanich, tras anotar su gol, se le arrimó, le quito los anteojos de sol y se los colocó en plena euforia. Pura facha Darío, ¿no, Ángel?

"Si bien la mayoría de los jugadores sabe que siempre estoy detrás del arco hacia el que ataca Racing, porque es una costumbre desde hace muchísimos años, con Cvitanich no habíamos preparado nada. Fue improvisado y salió bien, je. Venía riéndose, señalándome. "¿Qué estará pasando?", me pregunaba yo. "Los anteojos", me pidió. Cuando me los empecé a sacar, me los agarró. No lo esperaba, es una alegría tremenda. Cvita lució los lentes míos un poquito mejor que yo, je", se ríe Gelo, esta institución en Racing. De perfil bajo y muy querido por todos en el club.

Lo que vio en esos instantes pasó a su colección de momentos inolvidables. "Los anteojos -evalúa- le quedaron 10 puntos a Cvitanich. Se paró, de brazos cruzados, frente a la tribuna, pintón. Cuando deje el fútbol puede hacer modelaje para anteojos, je".

El lugar en el que se ubica Gelo Flores, detrás de los carteles de publicidad, para ver a Racing y supervisar la tarea de sus chicos.
Ángel Flores, Gelo, siempre ve los paridos detrás del arco visitante a la espera de ver de cerca algún tanto de la Academia.

Antecedentes imborrables

"En los 60, 70 u 80, hemos preparado varios festejos. Con los hermanos Capria (Rubén y Diego) tuvimos unos festejos tremendos, siempre abrazados. Diego un día corrió, se sacó la camiseta y se me tiró encima. Después, mi pibe (Walter, maneja el carrito de la sanidad) levantó en andas al Piojo López en su época de esplendor. También tuve festejos con Rubén Paz. Pero el que más repercusión tuvo fue el de 2001. Después del gol histórico de Bedoya a River, que llegó de un mal rechazo de Comizzo a un centro de Vitali, el colombiano salió corriendo... Y bueno...".

-¿Y qué pasó?

-No tuve mejor idea que tirarme en la pila de jugadores. Se venían cada vez más y yo había quedado abajo. No podía salir. Y vi que el referí (Héctor Baldassi) venía con la tarjeta roja en la mano. Estaba desesperado porque el árbitro iba a echarme. Una vez que salí de la montaña, me corrió por todo el lateral, atrás de los carteles, y me expulsó. Me quedé viendo lo que quedaba del partido en la tribuna. Me acuerdo que, de ese equipo, me llevaba muy bien con el Mellizo Gustavo Barros Schelotto. Y Vitali siempre me acercaba en su auto. Después, de otros tiempos, cada vez que nos vemos charló con Rubén Paz, los Capria, De Paul...

Gelo con Juan José Pizzuti, quien lo hizo empezar a alcanzar pelotas en el año 65.
Aquí, con Tito Pizzuti. José fue quien lo mandó, en el 65, a alcanzar pelotas en la tribuna.

El nacimiento de una larga historia en la Academia

"Llegué al club en el año 58. Me llevó un pariente que trabajaba en las boleterías. Antes no había molinetes. Donde ahora está la cancha auxiliar, la gente pasaba cuando iba a hacer los mandados. Había camiones llenos de papas para descargar ahí enfrente. Como hacían en los bailes, les cortaban un papelito y entraban a la cancha. Un día mi primo vio pasar a Corbatta y le dijo: "Llevame a mi nene que quiere conocer la cancha'. Corbatta me dejó entrar al vestuario y estuve con los jugadores, entre ellos el José Pizzuti jugador, hasta que se cambiaron".

Aquel brillante futbolista, cuyo nombre lleva el pasaje que rodea al estadio, definitivamente le abrió la puerta de sus sueño: "Salí a la cancha de la mano de Corbatta y vi una monstruosidad de gente: casi 100.000 personas. En esa época siempre había arriba de 90.000. Era una cosa de locos. De ese equipo después me hice muy amigo del Negro Belén (Raúl, wing). Hablábamos mucho. En general, hice muchas amistades. No sé si porque les caía bien, poque no tenía maldad para nada. Yo era un tipo que quería y quiero mucho al club y a los jugadores".

La propuesta que le hizo Orestes

"Un día, Corbatta me dijo: ´Nene, quedate ahí atrás, hacé de cuenta que la cancha es tuya´. Yo me sentaba al costadito de la cancha. No había carteles de publicidad ni tantos alambrados como ahora. Desde ahí veía los partidos. Me pegaba unos sustos tremendos por el griterío de la gente. Era una locura. Encima, Racing hizo una campaña tremenda y los hinchas de Racing, como toda la vida, no paraban de alentar. La hinchada de Racing es una de las más grandes del mundo".

Ángel se movía por todos los recovecos del Presidente Perón como pez en el agua. "A veces me iba corriendo por el túnel del medio y me acomodaba en la tribuna. Había un pasillito que iba directo del vestuario a las plateas. No sé si estará todavía. Era como un túnel secreto. Pasabas por una puerta y no sabías adónde aparecías. Habia conexiones por todos lados que no todos conocían", infla el pecho.

Acá, tuvo n entredicho con Javier Castrilli, ex árbitro.

Lo mandaron a la tribuna

"En el 65, cuando ya llevaba ocho años entrando al estadio sin faltar nunca, Pizzuti era el técnico. Yo iba a ver todas las prácticas a la cancha principal. José me dijo: Nene, ¿por qué no te vas a la tribuna a agarrar las pelotas que se van?´. Y bueno, fui ahí y me puse a alcanzar pelotas que ellos tiraban. Así empecé. Un día le pregunté a José si podía ir al partido, el domingo. 'Sí, no hay ningún problema', me respondió".

-Y ahí empezó tu historia oficial, si se quiere...

-Claro. Y también arrancó un ritual: Cejas, que era muy amigo mío, me pedía: "Negro, vení atrás mío, vos sos mi cábala". Después, con los años cambié y me puse atrás de los arqueros visitantes para poder festejar los goles de Racing. Si volviera a nacer, haría de nuevo ese trabajo. Me encantaba. Ah, y un tiempo también me encargué de llevar la camilla para los lesionados cuando todavía no había carritos. Sempre ayudando para lo que fuera.

Asistencia perfecta

"Jamás en los últimos 50 ó más años falté ni una sola vez. Imposible. Sólo podía no ir si me enfermaba grave, si se moría un ser querido justo el día de un partido de Racing en el Cilindro, si había un casamiento... Mi mamá y mi papá murieron entre semana, así que ni eso me interurmpió ir a la cancha. Hasta en eso me ayudaron. Yo siempre dejé todo de lado por los colores. Para mí era la vida ir a la cancha. Me sigue pasando esto: si Racing juega el domingo en el Cilindro, el viernes ya me pongo nervioso. No duermo. Mi familia y yo llevaremos esto hasta la muerte. Como le está pasando a mi hijo ahora. Y calculo que lo mismo ocurrirá con mis nietos".

También, claro, estuvo presente en el exterior en los duelos que le dieron al club los dos títulos más trascendentes de su historia. Llegó cómo pudo... "En el 67 -repasa- fui a ver a Racing en la final de la Libertadores, en Chile (2-0 sobre Nacional de Montevideo en el tercer partido, el del desempate). Hice el camino totalmente a dedo: tres días de ida y tres de vuelta, en dos o tres camiones y algún coche. En esos años te ibas a la ruta y cualquiera te llevaba. Hoy, con la inseguridad que hay, directamente no paran. Después, me fui a Uruguay a ver la final de la Intercontinental (1-0 al Celtic de Escocia). Un ex drigente al que le hacía mandados siempr eme tiraba algo para que viviera tranquilo. Me pagó el viaje y fui como hincha. Fueron alegrías inimaginables. Toqué el cielo con las manos".

Gelo, junto a Diego Milito y Walter, su hijo, que maneja el carrito de sanidad.
Con Diego Milito y Leonel Pierce, ex jugador de Racing al que acercó al club.

Su función con los alcanzapelotas

"Me encanta que los chicos vengan porque son todos del interior. Viven en la pensión, van a su casa tres o cuatro veces por año. Son muy buenas personas, están muy bien educados, estudian todos. Yo sé lo que sienten y comprendo que a veces se distraigan cuando miran la tribuna o las banderas. A veces se preocupan cuando una pelota se va a las tribunas del costado, por ejemplo. Les digo que se queden tranquilos porque las cámaras toman todo".

-¿Y cuándo había público visitante?

- Si una pelota caía en ese sector, hacíamos de cuenta que se pinchaba; se las robaban... Ahora que no hay visitantes, eso no pasa. Nuestra gente no le va a robar una pelota a su propio club. Hay códigos.

Lo que les pide a sus chicos

"Les inculco que ellos también juegan el partido. Van y vienen con los avances, con los saques, deben estar pendientes de los contragolpes que se pueden dar en nuestro equipo, de demorar las contras de los rivales que de un saque lateral pueden armar una jugada rápida...".

-¿Y cuando Racing va ganando las pelotas empiezan a aparecer lentamente?

-Eso lo van manejando ellos... A veces no lo hacemos porque, con un gol o dos a favor, no alcanza para ganar. Si el equipo está jugando bien y avanza, tenemos que seguir al mismo ritmo para tratar de hacer otro golcito y asegurar el partido. Además, no se pueden distender tanto porque enseguida te llaman la atención.

Sus viajes a Avellaneda por Racing

"Viajo desde Chacabuco, 500 kilómeros entre ida y vuelta. Antes podía ir a Buenos Aires un día antes porque mi hijo vive ahí, pero no lo vengo haciendo porque tengo mucho trabajo de masajista en el interior y doy turno hasta un dia antes de que juegue Racing. Me voy temprano en el auto los días de los partidos".

-¿Qué equipos te emocionaron más al verlos desde el campo?

-Hubo muchos por los que han pasado cracks interminables. Aunque no duraban mucho, uno, dos o tres campeonatos se quedaban. Sin dudas, lo que me marcó fue el equipo de José. El griterío de la gente, el invicto de 39 partidos, algo imposible de igualar. Ese equipo jugaba bien sin tener estrellas, más allá de un par de jugadores como Maschio y el Yaya Rodríguez.

Siempre eufórico en su relato, Flores rememora un sello de aquel elenco de José: "La particularidad de ese equipo era que, faltando cuatro o cinco minutos para el final, sabía que metería un gol desde un corner: cabeceaban Basile, el Panadero Díaz, Perfumo... Racing terminaba ganando o empatando. Y el clima que se vivía era hermoso. Yo me da vuelta y veía gente de traje y corbata, toda apretujada".

Los ídolos de Gelo en Racing

"Fui muy amigo de Perfumo. Siempre conversábamos de fútbol. Lo quise mucho. Fue uno de los mejores jugadores que vi pasar por Racing. Era completo: salía jugando, tiraba un sombrero, pegaba cuando había que hacerlo, la tiraba a la tribuna si era necesario, tenía una velocidad bárbara, buena pegada... Era capaz de cubrir él solo los cuatro puesto del fondo. Después, monstruos que han pasado como Rubén Paz, Milito, Lisandro López en la actualidad. Jugadores imborrables que se metieron en la historia".

Los Flores, juntos. UNidos por el lazo familiar y la pasión por la Academia.
Los Flores, padre e hijo. Dos fanas de la Academia.

-¿Los técnicos suelen pedirte algo para la tarea de los alcanzapelotas?

-Hasta hace unos años, cuando llegaba un entrenador nuevo, le preguntaba si quería que acomodáramos el juego de alguna manera, lento o rápido. Cuando me consultaban cuánto tiempo llevaba yo trabajando y les respondía, me decían: "Yo no soy quién para pedirte a vos cómo hay que manejar a los chicos. Es como si vos me dijeras a mí cómo tengo que manejar el equipo". Gracias a Dios, pasaron los años y nunca un técnico me dijo que yo estaba haciendo mal las cosas. Por suerte acá me aprecian todos, saben que pertenezco a una dinastía celeste y blanca.

Jugadores de la Primera de Racing que pasaron por su enseñanza

"Ufff, fueron un montonazo. De los últimos, De Paul, Vietto, Lautaro Martínez, Gastón Gómez, Zaracho... En Reserva hay siete u ocho jugadores que hasta hace un par de años eran alcanzapelotas míos".

Gelo también es masajista. Es su otra pasión. Y le va muy bien.
Además, se desmepeña como masajista, incluso hasta con ancianos de 90 años. "Tengo mucho trabajo de eso", cuenta.

-Tu hijo es muy amigo de Licha. ¿Cómo es tu vínculo?

-Lisandro es un profesional desde que juega en Inferores. Si estuvo tantos años en Europa, fue porque nadie le regaló nada. Siempre fue primera figura. Es un profesional al ciento por ciento. Fue una pieza fundamental en el último torneo que ganamos. Cuando Licha jugaba en Reserva, se quedaba esperando a que terminara el partido de la Primera para llevarme en auto hasta cerca de Chacabuco. Es una excelente persona, amigo íntimo de mi hijo.

Ángel Rubén Flores, un libro abierto, de generosa personalidad y memoria de oro, pide cerrar la entrevista de esta manera: "Quiero recalcar que a través de los años hice miles de amigos. Jamás tuve problemas con nadie en Racing".

Foto principal: @elshowderacing

6 comentarios en ““Cvita lució mis lentes un poquito mejor que yo, je””

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    Una persona como tantas hay en el mundo, que ama su Trabajo y ese amor lo devuelve hacia su pasión RACING.
    Felicitaciones GELO!!!!
    RACING tiene muchos GELOS anónimos, eso nos hace ser el más grande

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    la verdad emociona ver a este gran hombre muy educado y comprometido en su labor una verdadera leyenda viviente dentro del club ya que como el mismo dijo esta desde el año 1958 ademas se lo ve una persona humilde de sacrificio que lleva los colores de racing dentro de su ser de toda la vida pero lo mas lindo es que es un agradecido de todo lo que le paso yo lo veo desde siempre dentro de la cancha se transformo en un personaje con sus mechas largas y ahora sus anteojos de sol te mando un fuerte abrazo Angel y que DIOS te bendiga AGUANTE RACING SIEMPRE!!!

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    MORO DE U. S. A
    TE PASASTE==NICOLAS MUSTALA==ESTE REPORTAGE..ALGO. DIGNO..QUE ENRIQUESE
    A LA HUMANIDAD...DEMUESTRA QUE..TODO NO ESTA PERDIDO.......CON PERSONAS COMO===ALGEL RUBEN FLORES===HAY ESPERANZAS QUE..LA HUMANIDAD..MEJORE
    CLARO QUE..EN. EL FUTBOL...SE..HABLA MAS DE......VENDER...... Y........ COMPRAR........
    QUE CON ESTE ESTILO...LA PASION DEL HINCHA... A LA MIERDA PUEDE IR..... A PARAR..
    ========================
    PERO. A NO ALARMARCE. ..POR QUE EL. DICHO..TAN REZONANTE....DOMINA A. SUS SEMEJANTES=====ENGRUPIME. QUE ME GUSTA===DON==NICOLAS===UNA VEZ MAS
    GRACIAS POR ESTE REPORTAGE ...QUE...NOS HICISTE LLEGAR.UN ABRAZO. CHAU MORO DE U. S. A

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    que gran personaje, que envidia sana me provoca saber cuántas vivencias en mi querido Racing!! abrazo académico!

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    Académico sin filtro

    Excelente nota. Personaje querible, se lo ve muy comprometido con él mundo racing. Es una postal del costado del arco del túnel! Un groso, a los 15 años lo veía y me decía “que suerte este muchacho desde donde mira el partido” hoy tengo 40 y lo sigo buscando con la vista cuando llego al cilindro. Es cábala. Grande gelo!!! Abrazo enorme campeón!!!

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