Licha, el crack, el cabrón, el autoexigente...

¿Te acordás cuando querías escabullirte de las notas y terminabas aceptando? “No me gusta hablar”, reiterabas. Y resultaba que después, cuando dabas entrevistas, la rompías siendo un purrete. O cuando el Profe Valdecantos un día te retó al definir con mucha violencia frente un arco chico vacío al que alcanzaba con tocarla. Pero vos le pegaste fuerte e hiciste correr al utilero. Qué cabrón, loco. Qué fastidioso. El pibe del carácter especial. El de siempre. Pero qué personalidad ya se te veía en Racing, Licha López.

Si te ponías a hablar de fútbol con Simeone casi a su altura. Qué potencia, hermano, que aplastante eras cuando encarabas con pelota dominada. Una tromba. Un día me dijiste que extrañabas jugar en la placita de Rojas, de tu querido Rojas. Y otro puteaste en todos los colores porque una fractura de un quinto metatarsiano te dejaría afuera de tu primera pretemporada con el plantel profesional, con Mostaza Merlo. Durísimo fue.

Pero no paraste. Cómo ibas a hacerlo, si siempre tuviste una mentalidad arrolladora y un espíritu perseverante de aquellos. Cómo nos cagamos de risa en el Sheraton de Mar del Plata, donde concentraban. Qué calentura te agarraba cuando salía un título que no te gustaba. Nos peleábamos. Estábamos un tiempo sin hablarnos. Y nos acercábamos de nuevo. Siempre te entendí. Porque comprendo a los sanguíneos, viscerales, impulsivos. Qué manera de hacer goles en ese 2004, chabón. Fueron 12. Fuiste el máximo goleador en ese torneo. 

Racing, Licha López.
Racing se despidió de Licha López, su bandera.

Era obvio que el fútbol de Europa golpearía pronto a tu puerta. Te fuiste al Porto, donde según vos tuviste el nivel más alto de tu carrera. De ahí saltaste al Lyon, lugar en el que te cansaste de convertir y te transformaste en ídolo. Te quiso el Chelsea, pero los franceses no te dejaron ir. Te enojaste. Y recalaste en el Al Gharafa de Qatar. Ahí viste de lo más impresionante de tu carrera: un compañero tuyo quiso mandar un centro a la carrera, pero antes de pegarle con la derecha, la izquierda accidentalmente tocó la pelota. Y la diestra le erró a la patada. Como consecuencia, la cara interna del muslo le quedó fuera de lugar y debieron operarlo. “Fue tremendo eso”, contaste.

Antes de llegar a Racing, Licha López quiso una estación previa en Brasil

Querías tener un paso previo por Brasil antes de llegar a Racing. Y llegaste al Inter de Porto Alegre. La Academia estaba ahí. Y volviste. En la primera práctica, con Zielinski, eras un león enjaulado. Te mataste en ese entrenamiento. Como si tuvieras algo que demostrar. Ya no eras un centrodelantero: eras un todo-delantero. Todo porque jugabas de todo. Y bien. Te tirabas atrás, te metías en el área, volvías a retrasarte, generabas juego cuan enganche más experimentado. Aparecías quitando pelotas en los laterales, en el medio, adelante...

Mandabas el centro y lo cabeceabas. Qué pedazo de jugador, papá. Contagiabas entrega, compromiso, cabeza ambiciosa, competitiva. Los pibes te veían correr y ellos no podían no hacer lo mismo. También, los más grandes. Y tuvieron que aguantarte, eh. Tus momentos de fastidio, tus enojos, tu mal humor de ese primer tramo de tu regreso, tus rabietas de autoexigente cuando fallabas un pase o un gol hasta en los picados reducidos.

Con todo eso, y sin eso, fuiste el guía de tus pares. Un guía sencillo, sin vedettismos, con perfil bajo, fana de la pesca. Deseoso de no ser conocido. De no ser famoso. No te gustaba de entrada ser capitán. Me lo decías en las notas. Porque lo tuyo no era hablar tanto en el vestuario, sino con hechos en la cancha. En los partidos o en las prácticas. Tu jerarquía y liderazgo natural te hicieron capitán de fierro.

Todos te siguieron. En tus compañeros se hizo carne tu sueño de ser campeón con Racing. Te lo querían cumplir. Tenían esa motivación extra. Lo lograste en la Superliga 2018-2019. Y como artillero del certamen: metiste 17 pepas. Estabas bien rodeado. Bien arropado en la cancha. Tuviste algunas lesiones. Llegaron la pandemia y Beccacece, un técnico que no te cuidó. Te dejó solo allá adelante, sin buen abastecimiento y con extremos que te tiraban centros. Un año y medio sin anotar. Un 2020 que fue bravo para vos. En lo individual y en lo colectivo, que es lo que siempre más te importó.

Una noche quebraste la sequía de 25 partidos sin anotar. Y un mediodía anunciaste que te ibas. Bombazo al corazón de los hinchas. Se iba el mejor delantero de los últimos largos años. El más completo. Se iba y se fue. Un jueves 21 de enero, después de saludar a tus compañeros, saliste por calle Colón por última vez como jugador de Racing. ¿Viste la cantidad de mensajes emotivos que te dedicaron tus compañero y ex por redes sociales? Sin sanata. Cero. Todas palabras sentidas.

Algo habrás hecho, alguna marca les habrás dejado: cosechaste lo que sembraste, sí. Dejaste la camioneta parada a un costado, te bajaste y accediste a todas las fotos y autógrafos que te pidieron. Te entregaste a los hinchas siempre. Hasta el último día. Y antes de subirte al auto para irte, el jueves pasado, frente al celular que te apuntaba con la cámara prendida, te llevaste el dedo índice a la sien. Fue tu último festejo en Racing, Licha López. Gracias por todo, hermano. Serás irreemplazable. 

13 comentarios en “Licha, el crack, el cabrón, el autoexigente...”

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    Hasta siempre capitán ídolo mío y de todos los hinchas vs que siempre distes todo por estos colores gracias eternamente y buen viaje capital hasta siempre lucha lopez

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    Hermoso editorial Nico, gracias por el recuerdo y a Licha no le voy a decir nada, el ya sabe, es un fenómeno....

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    Muchas gracias Nicolàs, por describir tan simple el sentimiento del hincha del Racing Club de Avellaneda. Se te va a extrañar Capitàn Licha .Hasta la vuelta !!!!!

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    Que buena nota! gracias. Cada vez que leo estas cosas o lo escucho hablar a Licha o sus gestos de capitán como sacar el equipo de la cancha de Tigre para festejar en el vestuario por respeto a los hinchas de Tigre, verlo llorando cuando salimos campeones, el gol de chilena y esa corrida en el gol de Zaracho contra los vecinos....todo me emociona. Un ejemplo Licha como jugador de mi equipo, como capitán y como persona. Nos dejaste marcados a todos. Gracias por todo!!! Hasta siempre capitán!!!

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    Perdemos mucho más que un gran jugador. Perdemos compromiso, coherencia, entrega, responsabilidad, amor por la camiseta, liderazgo, jerarquía. Ojalá Cvita y otros recojan el guante y sigan el camino que inició en su momento Diego y continuó Licha. Gracias por ser de Racing y defender siempre estos colores.

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    Personalmente no me gustó que no se retirara en casa,si ya se que Licha quería seguir jugando,pero hubiera entrado 15 minutos y seguía este año con nosotros suena egoísta pero el capitán con otra camiseta no me gusta,ya está volve pronto a tu casa y GRACIAS.

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    LICHA SOS RACING, los demas cuatro de copas. GRACIAS POR SIEMPRE Y VOLVE COMO SEA PERO RACING NECESITA TIPOS COMO VOS.
    SIN VOS EL CILINDRO NO SERA IGUAL

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