Una de las pocas buenas noticias que dejó la derrota contra Gimnasia es que Matko Miljevic y Valentín Carboni ya empezaron a sumar horas de vuelo. El saldo de la pretemporada es deficitario: por más que haya sido por fuerza mayor, no haber jugado ni un solo partido de pretemporada es un error grosero. El equipo pagó carísimo la falta de fútbol, entre otras cosas, y eso se vio reflejado en el desarrollo del juego.
Miljevic fue de lo mejor de Racing contra Gimnasia
Pero más allá de la desacertada planificación, hay que centrarse en lo que fue el partido de los dos refuerzos que debutaron en el Bosque. Fue Miljevic el que dejó mejores sensaciones. Volante técnico, de buen pie y pase hacia adelante, dio pistas de lo que le puede dar al equipo. Pidió siempre la pelota y se hizo conductor. El mejor pase fue uno a Maravilla Martínez, pero al goleado le rebotó cuando si hubiera recibido bien se iba mano a mano con Insfrán.
Pero acá asoma la primera falla táctica de Costas: el ex Huracán jugó demasiado retrasado. Es un enganche por naturaleza y el sábado recostado por izquierda y lejos del área, su juego se diluye. El equipo no tiene un primer paso más alto: Sosa se metió entre los centrales y Nardoni siempre jugando (en bajísimo nivel) al espacio.
Otro aspecto muy positivo de Miljevic es el manejo de la pelota parada. Racing lo había perdido en 2025 y lo recuperó este año. Matko ejecutó muy bien casi todos los centros, varios ganados sin precisión por sus compañeros. Saldo a favor y debut positivo en Racing en el Torneo Apertura.

A Carboni lo perjudicó el parado táctico y la forma de jugar
Pasando de página, lo de Valentín Carboni es mucho más complejo. A mi entender, acá es donde se ve la principal y grosera falla del cuerpo técnico. Bebote, quedó clarísimo, es un jugador al que hay que darle un contexto favorable para que desarrolle toda su clase y elegancia con la pelota. Además de los ya característicos pelotazos que perjudican a los que intentan jugar, hay otras cuestiones. Por caso, el equipo inclinó el juego hacia la izquierda. La pelota fue hacia allí en el 90% de las oportunidades. A tal punto que el Inter apenas tocó 13 pelotas en todos el partido. Arrinconado a la raya, recibiendo siempre de espalda y sin libertad de movimientos, fue neutralizado fácilmente.

No es un complejo darse cuenta que Carboni es de esos jugadores que necesitan más libertades. Debería jugar más por el centro para tener más la pelota, juntarse con Miljevic atrás de Maravilla y también subir unos metros para terminar jugando al lado del 9. Con esto queda al descubierto que el 4-3-3 no va más. Martínez vive jugando solo, Matko es enganche y Carboni no está para hacer el laburo que hacía Solari. Vergara tampoco. Fue sólo un partido, pero ya hay indicios de que con estos jugadores se debe intentar jugar a otra cosa.






