Racing sabe que este jueves no puede fallar ante Independiente Rivadavia de Mendoza. Fue el propio Gabriel Rojas, luego del empate con Boca y en medio de una cruda confesión, el que dejó en claro que para que valiera ese empate había que ganar en el Cilindro. Es necesario ese triunfo para continuar con esa dinámica positiva, más desde los resultados que desde el rendimiento. Si bien no se hicieron buenos partidos y faltó mucho juego, se sacaron siete puntos de los últimos nueve posibles. Un dato más que alentador si se tiene en cuenta que venía de sacar cero unidades de las primeras nueve posibles.
Pero no sólo cambiaron los resultados. Más allá de la gran deuda pendiente con el juego, hay un aspecto más que positivo que logró sacar a relucir el equipo de Gustavo Costas en estas últimas tres presentaciones. Un factor clave para los equipos que quieren pelear cosas importantes, pero también algo de lo que fue parte fundamental de la identidad en el último semestre donde se llegó a la semifinal de la Copa Libertadores y a la final del Torneo Clausura, estando a sólo tres minutos de título.

Racing logró mantener el arco en cero ante Boca y ahora quiere repetir contra Independiente Rivadavia de Mendoza. Facundo Cambeses volvió a irse de la cancha sin goles en contra, algo que también sucedió contra Banfield en la fecha anterior a jugar en la Bombonera. Es decir que lleva dos fechas seguidas sin que le anoten goles y empieza a darlo lo que ocurría el año pasado. Si bien faltaba juego arriba, se había encontrado solidez atrás. A tal punto que en los últimos tres partidos sólo le marcaron un gol (Argentinos) y de pelota parada, luego de un rebote.
Un cambio radical en Racing que deberá sostener con Independiente Rivadavia
La diferencia entre los primeros tres partidos jugados y los siguientes tres es brutal. A tal punto que cambia en puntos y en goles. No tanto si pensamos en los goles a favor, pero sí en los goles en contra. Como mencionamos, en los últimos tres juegos (Argentinos, Banfield y Boca), sólo recibimos un gol. Pero en los primeros tres, caían de todos lados. Fue 2-1 con Gimnasia en el debut, 2-1 ante Rosario Central en el Cilindro y 3-1 contra Tigre. Siete goles en contra en sólo tres partidos. Nada que ver con la actualidad.

Pensando en este número, por delante aparece un enorme desafío para Racing. Una prueba de fuego para empezar a sentar las bases. Es que Independiente Rivadavia de Mendoza es el segundo equipo con más goles a favor contando a todos los que están en Primera, las dos zonas. Lleva un total de 10 goles en seis partidos, lo que da un promedio de casi dos goles por partido. Una marca contundente de un equipo que está pasando un gran momento, especialmente en el aspecto ofensivo. Porque además es el líder de la zona en la que está la Academia.

Está más que claro que para el equipo de Gustavo Costas, que lleva dos partidos seguidos sin que le anoten goles, es una linda prueba la de enfrentar a uno de los más goleadores de este 2026. Lograr sostener esta racha ante un rival que tiene la mano pesada, será una muestra de carácter. Además de que, en caso de conseguirlo, será la primera vez en el año que logre hacerlo en condición de local. En las dos presentaciones anteriores le marcaron: tanto Rosario Central como Argentinos.







Independiente Rivadavia no es nada ni nadie, está donde está por Daniel Vila, va, en pocas palabras, le limpio el camino, o hablando en criollo, le arregló los ascensos. Recuerdo cuando ensució a otro club de su provincia, para que los descendieran, por que la lepra mendocina había descendido.
Siempre es así, chanchullo y amaño para lograr que "su equipo" logré algo.
Racing debe salir a jugar y aplicando las 3G, usando "futbol total", por eso es un "Grande", Independiente Rivadavia, debería estar jugando la liga mendocina, la división B.
Racing debe salir a ganar, para sumar puntos y sobretodo afianzar un estilo de juego, debe jugar, tener posesión de pelota, hacer alta rotación de los jugadores y aprovechar a Miljevic, a Toto Fernandez, a Carboni, a Gonzalo Sosa, a Zaracho, para que hagan jugar y creen espacios. Hay que empezar a pulir detalles para lograr armar un gran equipo competitivo.