"El hijo de Milito dará que hablar"

Cae el atardecer en el Predio Tita Mattiussi y, pese a estar en pleno invierno, se percibe mucha calidez en la sala de utilería que da a una de las principales canchas del lugar. Un espacio mágico donde se conjugan el sueño de los pibes, el aroma a las casacas bien limpias y el aviso de que empieza a hervir el agua para el mate. Ahí está Ramon Hugo Medina, nacido el 22 de Junio de 1970 en Villa Domínico. Monchi, como se lo conoce por los pasillos del club de sus amores, proviene de una familia numerosa, es padre de Maximiliano y Jonathan y es el actual coordinador del fútbol Pre-infantil. También es el utilero de todas las categorías de liga y uno de los encargados de la captación de talentos juveniles. No te pierdas esta entrevista de RdA cara a cara con un hombre que respira Racing, que conoce el club como pocos y a los pibes como nadie. Y que dirige a Leandro Milito, hijo del ídolo de la Academia.

-¿Cómo empieza tu historia en Racing?
-En realidad, empecé en Racing a los nueve años. Me llevó mi hermano a la sede para jugar baby fútbol, pero como no había baby, nos vinimos acá para la cancha a probarnos… En mi familia había de todos los clubes, pero de Racing yo solo, de chiquito me marcó el destino.

-¿Que te acordás de tus años como jugador en las Inferiores?
-Y, fueron años muy lindos, me acuerdo de que en la primera práctica metí dos goles jugando de centrodelantero, ahí fue que quedé y jugué hasta donde me dio.

-Así y todo pudiste seguir ligado al club. ¿Cómo fue aquella transición?
-Si, lógicamente, por más que no seguí la carrera de futbolista en Racing, a la cancha lo iba a ver siempre, hasta que un verano yo necesitaba laburar y empecé a hacer tareas de limpieza y mantenimiento en la pileta del club. Era el año 92 y como presidente estaba Juan De Stéfano. Me acuerdo que era una época durísima del club. Seguí dando una mano en las instalaciones y fue a mitad del 95’, que justo coincide con la salida de Maradona como técnico, que yo me metí en la utilería de la Primera División del club.

-¿Cómo llegaste ahí?
-En esos años que estuve dando una mano donde hiciera falta, conocí gente de distintas agrupaciones que terminaron recomendando para que me sumara para el Apertura 1995, justo cuando llegó Pedro Marchetta. No lo podía creer, yo tenía 25 años si no me equivoco.

-Pavada de equipo te encontraste para arrancar…
-Uh, había cada uno... El Mago Capria, Tito Pompei, el Chelo Delgado, el Piojo, Nacho Gónzalez, Carrario... Y bueno, terminamos saliendo subcampeones. En las últimas fechas agarró Brindisi, un campañón verdaderamente. Y de ahí hasta que llegó el gerenciamiento en el 2001 fui el utilero de Primera, después pasé al fútbol amateur.

-Pasaste por todas, grandes equipos, momentos de penumbras, partidos inolvidables…
-La verdad que sí. Vi muy buenos planteles, el del 95, el de Cappa en el 98, el de la Copa Libertadores del 97’ con el Coco. Con Basile tengo vivencias inolvidables. Para mí es como un Dios, me encanta haber estado a su lado ese tiempo. Aprendí mucho al igual que con Costitas, con Maschio, y en las malas uno aprende mucho también.

-Una anécdota con el Coco…
- Ja, viste que Alfio es muy cabulero y siempre se salía con cada una... Antes de un partido se quedó sin cigarrillos, me mandó a comprar de local antes de que empezara y ganamos 1 a 0. Al partido siguiente fuimos a jugar contra Estudiantes, en La Plata, y no se había comprado los puchos a propósito para que yo fuera minutos antes de que arrancara. El tema es que yo estaba con la ropa de entrenamiento, tuve que hacer las mil y una para que no me lincharan a la salida del estadio para comprarle los cigarrillos al Coco. Todo lo pedía con alegría, un maestro.

-Me imagino que te quedaron recuerdos imborrables de aquella época. ¿Cuáles se te vienen a la mente?
-Lo lindo es que siempre estábamos muy unidos con los distintos cuerpos técnicos. Hubo momentos muy duros, tiempos que los sueldos estaban atrasados mucho tiempo. Me acuerdo por ejemplo que fuimos a jugar un amistoso a Chile para juntar fondos para comprar una caldera. Los empleados del club padecíamos mucho esas cosas, pero siempre pusimos la otra mejilla.

-Viste pasar jugadores de gran nivel. ¿Si tuvieras que nombrar a los mejores?
-Pasaron muy buenos en esos años, pero me quedo con el Chelo Delgado y con Matute Morales, tenían una calidad extraordinaria. El Chelo le dio un montón a Racing por ejemplo, se bancó muchas malas y era siempre determinante.

-¿Partidos que están todavía en tu retina?
-Se me vienen un par, el del empate del Chelo sobre la hora contra Independiente en la cancha de ellos, fue algo increíble, me tiré de cabeza adentro de la cancha. Me acuerdo que a los del Rojo los teníamos contra el alambrado, nos puteaban, nos escupían, pero fue una alegría inmensa ese gol de tres dedos. Otro es el partido que desplegaron la bandera más grande del mundo, fue un empate 3 a 3 contra River, con dos goles de Úbeda. El clima que se vivía en la cancha era bárbaro.

-¿Cómo es la relación de un utilero con jugadores de primera división, en muchos casos consagrados?
-Se forman lindas amistades, los ves todos los días, no es algo esporádico, hay mucha camaradería, vivís momentos de alegrías, tristezas. Compartís mucho de los problemas cotidianos.

-¿Cuáles son las distintas funciones que tiene un utilero?
-Desde preparar toda la indumentaria para entrenamientos y partidos, hasta tener la ropa íntima, las canilleras, después los detalles que quiere cada jugador, los chicles, las pastillas, tenés que estar atrás de todo...

-¿Cómo tomaste la decisión del gerenciamiento de que no sigas como utilero a cargo del primer equipo?
-Son las leyes de la vida: a veces viene otra gente y tiene sus ideas. Nos comunicaron que no íbamos a seguir en Primera y pasamos al fútbol amateur. Los primeros años del gerenciamiento nos íbamos acomodando, pero después volvimos a entrar en mucha desorganización y la sufrimos bastante. Pusimos el lomo y nos empezamos a encargar de utilería también de ligas. Pasé también a dirigir categorías pre-infantiles, dimos una mano en lo que hacía falta. Con el tiempo volvimos a encajonar todo y se mejoró hasta esta buena realidad de hoy.

-¿Cómo empezaste a reclutar jugadores para traerlos a Racing, esto de ser una especie de cazatalentos?
-De a poco nos fuimos metiendo. El tema de dirigir categorías de muy chiquitos te va dando maña y te preparás para estar alerta todo el día, para saber dónde encontrar pibes que creés que le puedan servir al club. Antes era todo muy complicado porque competías con River o Boca, que estaban muy bien. Por ejemplo, Ramón Maddoni en Boca te concentraba todos los pibes con gran futuro y se hacía muy difícil.

-¿Cómo sabías a que lugares ir a buscar talentos?
-Iba escuchando las distintas personas que fui conociendo en el mundillo de Inferiores y cualquier recomendación que me daban, yo iba a verla. Todo lo que es Conurbano Sur me he metido en cualquier lugar, a cualquier hora. Estas son las cosas que pueden traer resultados. Después es fundamental con mi equipo de trabajo como nos vamos organizando para ir llegando a todos lados, con chances reales de acercar pibes buenos al club.

-¿Qué es lo primero en lo que te fijás para saber si el chico puede tener futuro en el club?
-No es fácil: nosotros vamos a ver chiquitos que puedan tener 6, 7, 8, hasta 9, 10 años, y uno no tiene un prototipo de si el chico está capacitado o no para jugar en un futuro. También hay que entender que no es lo mismo que el chico juegue en el potrero a que juegue acá. Es clave acompañar al chico en la formación para ir moldeándolo, ver en qué sector de la cancha puede rendir mejor, más allá de que capaz uno lo vio jugar de otra cosa en su canchita, en su barrio. Hoy por hoy estamos captando pibes categoría 2011, tienen seis años y es difícil encontrar chicos que en el tiempo puedan desarrollar todo su potencial.

-Dentro del listado de los chicos que han ido captando, ¿cuáles podés mencionar que hayan llegado a Primera o a las principales categorías de Inferiores del Club?
-Son muchos... De los que ahora están en la primera Matías “El Negrito” Zaracho, que le vimos muchas condiciones y lo acercamos. Después está el caso del “Caco” Centurión. El jugaba contra nosotros en el baby, era categoría 93, un jugador muy atrevido, con mucha habilidad, pero en el club que él estaba, Sudamérica, mismo club donde salió Marini y el Flaco Hugo Lamadrid, tenía prohibido venir a Racing. Pero nosotros nos acercamos a la familia, le comentamos la propuesta y fue clave que el “Caco” quisiera venir al club para concretarlo. Esto de Centurión fue en el año 2006 más o menos. En Inferiores están País Mayán, Alexis Cuello, Gónzalo Cordoba, Pablo Vega, Angel Gómez, hoy todos en el semillero.

-¿Cuál fue el lugar más raro en el que te metiste para reclutar un chico?
-No tanto por la zona, sino por el contexto y el horario, no fue hace tanto. Un día de invierno del año pasado, once de la noche en Solano, se estaba jugando un mundialito, estaba repleto de mosquitos, había un olor rarísimo y en el medio varios partidos. Ahí lo vimos a Angel Gómez, un muy buen enganche.

-¿Cómo es la relación que se genera con los padres cuándo una va a reclutar juveniles para el club?
-La verdad es que hay que tener cintura, podés encontrar de todo en los lugares a los que vas. Encima, para reclutar pibes también hay mucha competencia de otros clubes. Los nenes a esa edad siempre siguen al padre y los padres a veces coquetean con varios clubes y tratan de asegurarse algo. Me parece que hay mucha ansiedad para que los nenes lleguen rápido, pero acá no hay arte de magia, se van formando con el tiempo.

-¿Qué similitudes y diferencias encontrás entre esta camada de jóvenes que hoy muestran un gran presente en la Primera con Cocca , con la de los pibes que puso en cancha Zubeldía allá por el año 2012?
-Más que diferencias, les veo parecidos, los chicos de ambas camadas ya estaban para dar el salto. Centurión, Fariña, por ejemplo, eran jugadores que pedían minutos en Primera y lo mismo está pasando ahora con Lautaro (Martínez) con Cuadra, con Mansilla, con Zaracho. Los veo muy bien.

-¿Qué opinás de Juan Musso y de Gastón Gómez en el arco de la Primera?
-Los veo a los dos con mucha personalidad y, lo más importante, con muchas condiciones. Es un buen momento para que puedan asentarse.

-Hoy tenés entre tus filas a Leandro Milito, el hijo de Diego. ¿Cómo lo ves y qué se siente entrenar al hijo de uno de los mayores ídolos de la historia del club?
-Leandro es categoría 2007, es una categoría que el año que viene compite en AFA, es la categoría más grande dentro de Infantiles. Diego es un caballero. Cuando Leandro empezó a jugar me dijo que me quedara tranquilo, que lo llevara de a poco, que yo no me sintiera incómodo, que nos conocemos desde hace mucho. Es un chico muy talentoso, es zurdo, delantero, mejoró mucho en este último año, es muy inteligente y yo creo que a partir de la Séptima va a dar que hablar.

-¿Te suele hacer consultar el cuerpo técnico de Cocca en relación a algunos de los juveniles?
-No, pero porque ellos se manejan más directamente con los entrenadores de las divisiones más grandes dentro de Inferiores. Me parece muy bien que así sea, tienen mucho diálogo con el Lagarto Fleita, que está trabajando muy bien.

-¿Qué te genera cuando te enterás de lo que valen los pases, las transferencias de jugadores, que vos fuiste clave para reclutar? Sos una parte fundamental para que se puedan realizar estas ventas millonarias en un futuro.
-Yo sigo teniendo esta llave de mi auto, (lanza una carcajada al aire y muestra con mucho orgullo su tarjeta SUBE, muy usada, pero útil al fin). Tengo la suerte de que mi gran equipo de trabajo me lleva a todos lados a reclutar, donde haga falta, a cualquier hora. Me gustaría nombrarlos porque ellos son clave para que todo esto sea posible: Daniel Loccizano, Daniel Muscio, Dorrego, Emi Villalta y varios colaboradores más.

-¿Te gustaría volver a ser utilero de la Primera de Racing?
-Si, me encantaría, es mi sueño poder volver a esa función.

-Se acaba de jubilar Juan José Campoy, que era el utilero que estaba con la Primera...
-Claro, es quien estuvo desde la etapa del gerenciamiento, él se jubiló ahora durante la pretemporada y ahora subieron al chico que estaba en Reserva, que es un pibe fantástico, con el que tengo muy buena onda y siempre le hemos dado una mano: Carlos Chirón. Le va a ir muy bien, no tengo dudas, él trabajaba en limpieza acá y siempre fue muy humilde.

-¿Quiénes deciden quiénes ocupan las vacantes de la utilería?
-Los dirigentes son los que deciden. Acá quien viene siempre es Adrián Fernández, quién está permanentemente pendiente de lo que haga falta. Siempre tengo la ilusión de poder volver a ejercer esa hermosa función. Tengo nuevas ideas que ojalá tenga la chance de poner en práctica en un futuro. Espero me puedan tener en cuenta. No me gustaría que saquen a nadie, sino que hasta creo que se puede trabajar en conjunto

-¿Cómo es eso de que llegaste a fabricar botines Monchi?
-Ja, eso fue en el año 98. El Chelo Delgado era el jugador del momento, el vestía Adidas. Yo siempre le decía que él tenía que usar botines únicos, que no los tuviera nadie, un diseño especial. Justo la marca Puma sacó unos botines blancos, que en ese momento casi no existían, eran todos negros con tiras blancas. Y yo le dije al Chelo que iba a agarrar esos botines, le saqué la marca, le agregué unos vivos celestes, le sacamos la lengüeta, le compramos cuero de charol para que brillara, lo cosimos y con tanta suerte que al próximo partido contra Central, el Chelo la rompió: hizo un gol con esos botines y salieron los botines por todas partes. El Chelo siempre me llevaba a Adidas y me decía que agarrara lo que quisiera para mí. Justo cuando entramos al Adidas de San Martín, vimos la foto del Chelo ese día con los botines blancos y celestes que yo les había armado, pero no eran Adidas, ja. Eran Puma, pero sin la marca. Eran hechos en la utilería del club, ja. Otro que me pedía cosas para los botines era Teté Quiroz, otro fenómeno.

-A lo largo de la entrevista fuiste nombrando a símbolos del club como Costas, Michelini, Teté Quiroz, el Polaco Bastía, Diego Milito, Chelo Delgado, Rubén Capria, el Coco Basile, el Lagarto Fleita. ¿Se hubiera podido imaginar aquel chico que llegó al club a probarse a los nueve años de que iba a poder estar tan ligado a Racing, de vivirlo tan intensamente todo?
-(Se emociona, se le caen lágrimas de orgullo y alegría). Uy, mirá cómo me pongo che… La verdad que soy un afortunado, eso lo tengo claro, pero por Racing, por Racing doy todo…

4 comentarios en “"El hijo de Milito dará que hablar"”

  1. Sin lugar a dudas siento mucha emoción al ver que le dan lugar a gente que lleva a Racing en el corazón, aguante AKD!!! Y sigamos asi por un Racing cada vez mas grande !!!
    Gracias Monchi ...! Un fenomeno !!

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