Marini: “Sigue abierta la herida de la Libertadores 97”

Sereno, pausado, auténtico y reflexivo nos atiende el Claudio Javier Marini, aquel mediocampista surgido de las Inferiores del club que tuvo dos ciclos en la Primera de Racing. El Cabezón rememora sus inicios en la Academia, los grandes planteles que integró, la espina de no haber podido ganar la Copa Libertadores del 97 y las dificultades económicas que atravesaba el club en aquella época. De aquel jovencito criterioso con el balón que llegó a jugar un Mundial Sub 20 con la Selección, a este director técnico que tiene firmes convicciones de poder trabajar en las Inferiores de la Academia algún día. No te pierdas esta entrevista exclusiva de RdA con un tipo que llegó a los 10 años a Racing y pasó por todas en el club de sus amores.

-¿En qué barrio naciste y cuáles son tus primeros recuerdos con un balón de fútbol?

-Vengo de Domínico, de la zona de Avellaneda.  Empecé a jugar al fútbol a los 5 ó 6 años en el club Sudamérica, que quedaba cerca de donde vivía. Me crié con mi hermano menor y mi viejo, mi mamá falleció cuando yo era chiquito.

-¿Cómo se dio tu llegada a las Inferiores de Racing?

-Porque en Sudamérica solíamos jugar partidos contra Racing y contra Independiente. Me vieron que anduve bien en un par de partidos y, a través de Jesús Martínez, pudimos quedar algunos chicos, entre ellos el Cabezón Allegue. También estaba en todo lo que era la captación Miguel Gomis, que ya en ese tiempo laburaba en Racing (NdeR: hoy es el coordinador general del fútbol amateur).

-¿En qué posición jugabas de pibe?

-En Sudamérica y en las juveniles de Racing lo hacía como volante por derecha, lo que sería el clásico número 8. Una vez que empecé a aparecer en Reserva, me mandaron como volante central y ahí comencé a agarrar ritmo en esa función. Era un mediocampista central, como siempre digo yo, con más juego que marca.

-¿Qué compañeros se destacaban en tu camada de Inferiores?

-Tuve la suerte de estar en la categoría 72, que con el tiempo fue una de las que más contratos profesionales firmó. Estaban el Betito Carranza, Pellejero, Fleita. Después, Nacho González, una categoría más grande que la mía, pero desde chico ya era un fenómeno. Y Allegue, con quien nos conocíamos bien desde chicos.

-¿Qué recordás de tu debut en la Primera cde Racing?

-Fue un 23 de septiembre de 1990, contra Gimnasia, en La Plata; empatamos. El técnico era Nelson Chabay. El equipo venía de una serie de empates y esa no fue la excepción. El partido anterior a ese había jugado en Reserva y esa semana me parece que se habían lesionado Andrada y Lamadrid. Por eso me tocó saltar al terreno como quien dice, en el Bosque.

-Al poco tiempo integraste el Seleccionado Juvenil que jugó el Mundial de Portugal en 1991, bajo la conducción de Mostaza Merlo. ¿Cómo fue aquella experiencia?

-Fue sensacional que me hayan convocado para jugar aquel torneo. Ese equipo estaba plagado de grandes futbolistas como el Chelo Delgado, Mauricio Pochettino, Diego Cocca, Gabriel Schurrer, Nuno Molina, Juan Esnaider... De Racing fuimos el Tano Distefano y yo, creo que Nacho Gonzalez había estado en la etapa previa. Lamentablemente,  futbolísticamente nos fue bastante mal: perdimos dos partidos, empatamos el otro y nos quedamos afuera en primera ronda. Además, protagonizamos el partido del escándalo contra Portugal, donde estaba Luis Figo, por ejemplo.

-¿Cómo fue tenerlo a Mostaza de entrenador?

-Te dabas cuenta de que era un tipo que estudiaba mucho los partidos y los rivales. Las charlas técnicas eran largas, pero todo lo que te decía, al final terminaba pasando en el partido y eso marcaba que Reinaldo estaba un paso adelantado.

-En tu primera etapa en Racing conviviste con jugadores de una enorme calidad…

-Sí, tuve el placer de jugar  junto al Turco García, Nestor Fabbri, Cachito Borelli, Gustavo Matosas... Con el que mejor me entendía era con el Beto Carranza, pero sin lugar a dudas el que más me deslumbraba era el uruguayo Ruben Paz. Una técnica, unos movimientos y una pegada formidables. Esos tipos nos fueron guiando a los más jóvenes.

-Fuiste dirigido por un sinfín de técnicos en el club. ¿Cuál de ellos destacás?

-Es difícil quedarse con uno, aunque creo que Roberto Perfumo y Alfio Basile son los que más me llegaron. Sabían trasladarle al jugador lo que era estar en Racing y eran muy cercanos al plantel. También tengo un gran recuerdo de Chabay, quien me hizo debutar.

-¿Algún entrenador que te haya decepcionado en tu paso por Racing?

-Sin lugar a dudas, Carlos Babington. Con él  aprendí muchas cosas que no hay que hacer como profesional. Lamentablemente en mi carrera me lo tuve que cruzar no una, ni dos veces, sino tres: fue en Racing y Huracán. La principal diferencia que tuve con él fue en su primer ciclo en Racing. Yo había sido titular en casi todos los partidos en el torneo y de un día para el otro, sin dar demasiadas explicaciones, terminó pidiendo mi salida del club, sin siquiera serme frontal. Lo mismo ocurrió con Lechuga Roa y con el Pato Miguez. El quiso desmentir una nota que había salido en un diario de que no nos iban a tener en cuenta, y finalmente ocurrió lo que adelantaba la noticia. Es por ese motivo que me tuve que ir de Racing en el 94.

-¿Qué le faltaron a aquellos buenos equipos de principios de la década del 90 para lograr un título?

-Si bien es cierto que estuvimos cerca con Perfumo en el 91, con Babington en el 93, en la Supercopa 92 con Grondona y hasta también en la Copa Centenario, había una especie de ambiente enrarecido que impedía que el equipo pudiera consagrarse. Una mezcla de frustración por los años sin títulos locales, con desbarajustes dirigenciales, con inconvenientes en los pagos de sueldos y con muchos cambios en el equipo entre año y año. Era muy difícil encontrar tranquilidad en el club, pero así y todo era apasionante defender la camiseta de Racing.

-Te tocó irte del club en el 94, anduviste bien en Huracán y volviste a Racing tras dos temporadas. ¿Quién fue clave para tu regreso?

-Coco Basile me pidió para el segundo semestre del 96, un tipo que siempre me dio mucha confianza y que por muy poco no pudo volver a lograr un título continental, como en aquella la Libertadores del 97. Es una herida que sigue abierta para todos los que integramos ese plantel. Porque de verdad que estuvimos cerca...

-¿Que sentía un jugador que había salido de la cantera como vos jugar Copa Libertadores, con el Cilindro lleno contra grandes rivales y hasta con la bandera más grande del mundo cada vez que salían a la cancha?

-Todas esas sensaciones son indescriptibles porque son muy fuertes. Veíamos que la gente estaba enloquecida con el equipo y, a medida que se avanzaba, la euforia iba en aumento. El partido que vimos que se desplegó la bandera en el Cilindro fue inolvidable, algo que no esperábamos y que fuimos privilegiados de haberlo vivido. También se sumaba el hecho de que hacía muchos años que Racing no participaba de la Libertadores y eso generaba una mística especial.

-¿Sentían que después de eliminar a equipos de la talla de River y Peñarol tenían grandes chances de ganar la Copa?

-Si bien cuando arrancó esa Copa parecía que la prioridad iba a ser el torneo Clausura, con el correr de los partidos se nos abrió el grupo definiendo de local contra los equipos ecuatorianos. Y después de eliminar a River, que era el campeón de la edición anterior, y a Peñarol, que era un equipo fortísimo en aquella época, nos habíamos ilusionado mucho. La semifinal contra Sporting Cristal fue extraña porque el golpe anímico del último descuento de ellos, en el partido de ida, nos hací ir allá sólo con un gol de ventaja. Ellos eran un equipo también con muchas figuras y esa noche les salieron todas. Y a nosotros, casi ninguna. Nuestro equipo estaba preparado para llegar a la final, teníamos a un Nacho Gonzalez enorme en el arco, al Chelo afilado, a Capria en el medio, una defensa aguerrida liderada por Úbeda... Aquella eliminación es el recuerdo más ingrato que tengo en Racing porque estuvimos ahí nomás de alcanzar una final de Libertadores.

-¿Esa derrota en semifinales fue un mazazo que le llevó un tiempo largo de recuperación a Racing?

-Sin duda, me parece que después de esa eliminación se derrumbó todo en el club. Todo lo malo que se venía haciendo en el plano dirigencial terminó saliendo a la luz, y de yapa volvieron las penumbras futbolísticas con la salida del Coco de la dirección técnica.

-Tras la salida del Coco Basile, te volvieron a cerrar las puertas del club. ¿Estuviste cerca de tener un tercer ciclo?

-No, una vez que volvió a aparecer Babington en escena yo sabía que no iba a tener posibilidades de jugar y me contrataron de Colón de Santa Fe.

-¿Cómo se hacía para enfrentar los desbarajustes dirigenciales que tenía Racing en la década del 90?

-No te voy a mentir, no era algo placentero, ni grato, pero lamentablemente ya estábamos acostumbrados. Hemos tenido vivencias que hoy en día no entrarían en la cabeza de ningún jugador. Desde que cuando volvíamos de entrenarmos hacia el hotel donde concentrábamos no nos dejaban subir a las habitaciones porque el club no había pagado el hospedaje. Y hasta hubo un partido en que nos faltaba una camiseta para completar el juego de las once y Nacho González tuvo que hacer un trueque con un hincha para que le diera una a cambio de un buzo de él. Y se la dio al Chelo. Cosas que hoy ya no existen.

-Jugando en otros equipos te has enfrentado a Racing. ¿Llegaste a convertirle algún gol?

-Por suerte no, de todas maneras yo era de llegar muy poco al gol. Siempre que jugué contra Racing, la gente me recibió muy bien y la vez que más extraño me sentí fue cuando jugué para Argentinos Juniors contra Racing en el 2005. Ahí al club lo vi muy mejorado, yo ya estaba entrando en el fin de mi carrera y tuve sensaciones de todo tipo.

-¿Cómo arrancó tu carrera de entrenador?

-Era algo que ya venía pensando en mi último tiempo como futbolista. Terminé en Huracán en el 2006 como jugador, hice el curso de técnico que dura dos años y ya en el 2009 agarramos la CAI de Comodoro Rivadavia junto a Luis Medero, a quien tuve como compañero en Colón y en Argentinos Juniors.

-¿Cuál fue el último equipo que dirigiste?

-Como técnico en dupla con Luis el último fue Ferro. Después nos llegó una propuesta para ir a dirigir en Santiago del Estero, yo no estaba para trasladarme, así que fue Medero solo. El último trabajo que tuve en un cuerpo técnico fue como ayudante de campo de Alfredo Grelak en Quilmes y justamente nos tocó irnos en ese partido que Racing dio vuelta el resultado, con un jugador menos y con goles de Bou, Lautaro y Cuadra.

-En algún momento se barajó tu nombre para dirigir dentro de las Inferiores de Racing. ¿Te gustaría trabajar en el club?

-En realidad fue algo que ocurrió previo a las últimas elecciones. Había escuchado que podía estar esa posibilidad y luego se terminó dilatando. Después se eligieron otros equipos de trabajo y está todo bien porque veo que se viene trabajando de la mejor forma en el club. Obviamente a uno le encantaría aportar su granito de arena. A partir de Cuarta, Quinta o Sexta es un anhelo que tengo poder dirigir en Racing. Me motiva mucho que también estén Gomis, Quiroz, Zanello, una banda de tipos espectaculares. El hecho de seguir jugando en el Senior de Racing me permite estar bastante conectado con todo y saber lo bien que se están haciendo las cosas.

-Te criaste en el club y pasaste por muchas etapas bravas. ¿Qué sentís hoy cuando ves todo lo que evoluciono Racing en Inferiores, infraestructura, orden dirigencial…?

-Es algo muy lindo para alguien como yo, que desde los 10 años camino el club y conozco cada recoveco del Cilindro. Ver todo lo que creció Racing me da mucho placer. Te soy sincero. ni el más optimista de aquellos años podía imaginar un  presente así.

- Sos de ir siempre a ver a Racing. ¿Te reconoce la gente en el Cilindro?

-Sí, yo voy siempre con mis hijos, que son fanáticos,  y me reconocen varios. Lo que disfruto mucho es cruzarme con empleados del club que estaban en mi época como jugador y es impagable que vengan a abrazarme y a recordar viejas anécdotas.

-A partir de tu experiencia de haber peleado como jugador una Libertadores, ¿creés que el equipo actual del Chacho puede pelear la Copa hasta las últimas instancias?

-Me gusta la propuesta de Coudet, me parece muy loable. Creo que lo que tiene que lograr en este parate es ingeniárselas para lograr que el equipo sea más compacto y equilibrado a la hora de defender, porque con lo bien que ataca Racing, puede lastimar a cualquier rival.

-Si pudieras elegir un jugador de aquel plantel que llego a semifinales de la Libertadores para que ayude al equipo del Chacho a pelear esta Copa. ¿Con quién te quedarías?

-Es una pregunta difícil porque, como te dije antes, había grandes jugadores en aquel plantel. Claudio Úbeda estaba en un nivel fantástico y convertía mucho en el área rival, Nacho Gonzalez era decisivo y el Chelo la rompía toda. Con alguno de esos tres me quedo seguro.

-¿Qué jugador del plantel actual de Racing es el que más se le parece futbolísticamente al Cabezón Marini de los 90´?

-Es medio difícil porque hoy se juega a otro ritmo, mucho más vertiginoso. Yo tenía un juego parecido al de Nery Dominguez. Obvio si nos basamos en el nivel superlativo que tuvo en este semestre, me deja mal parado, ja. Yo era más lento que Nery pero siempre quería darle la pelota limpia a un compañero y arrancar la jugada. 

 

 

 

 

 

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