Villanueva: "Racing me dejó una marca para toda la vida"

En media hora comenzará su programa en Espn, donde trabaja como periodista. Mientras tanto, atiende la llamada de RDA desde Santiago de Chile y se dispone a regalarnos una charla amena, jugosa y distendida. José Luis Villanueva, ex delantero chileno, vistió la camiseta de Racing poco tiempo, pero lo suficiente para quedar enamorado. Tanto que, cuando se lo escucha, parece que las historias que relata le han sucedido hace poco. Es que la Academia logra detener el tiempo de sus protagonistas, marcándolos a fuego y, a la vez, empaparlos de los colores más lindos que tiene esta vida. Esa que transitamos en celeste y blanco.

Habrá tiempo para que Villanueva cuente cómo se le plantó a Guillermo Rivarola para que no lo pusiera más en la Reserva. Este atacante al que le fue muy bien contra los equipos grandes, jamás olvidará la vez que se mató a codazos con Gustavo Cabral y Cristian Grabinski en un entrenamiento, o aquella noche mágica ante Quilmes donde dejó el Cilindro en andas. También aprovechará su nuevo rol para transmitirnos su análisis sobre el nivel de los chilenos que se desempeñan actualmente en Racing. José Luis se prepara, apunta y dispara. Otro golazo de la mano de RDA.

En la actualidad, Villanueva trabaja como periodista en ESPN Chile.

-¿Cómo te sentís en tu nuevo rol tras haber colgado los botines?

-Hace cuatro años que trabajo en la televisión y este año también comencé en una radio. Estoy muy contento, la paso bien. Ya en mi último año en el fútbol sentía que no estaba disfrutando y no tenía sentido seguir.  Me alegra haber tomado la decisión a tiempo y haberme reinventando de buena forma. Estoy feliz.

-¿Se hace difícil criticar a futbolistas que hasta ayer eran tus colegas?

-Sinceramente, no. Cuando jugaba al fútbol de buena manera me encantaba que me halagaran, pero cuando no lo hacía bien yo era el primero en estar de acuerdo con quienes me criticaban. Cuando uno elabora una crítica, lo hace en un momento y en un contexto específico como puede ser un partido de fútbol. Nunca critico a nivel personal ni descalifico a un jugador.

-¿Cómo se dio tu llegada a Racing?

-Yo estaba jugando muy bien acá en la Universidad Católica, era el jugador de moda. No había muchos como yo: era rápido, me movía por todo el frente de ataque y convertía muchos goles. Fue una oportunidad única. Cuando me llamó Leo Rodríguez (su representante) me dijo que estaba la chance de venir a Racing y no lo dudé. Lo malo fue que primero me ofrecieron un dinero y luego me terminaron pagando mucho menos de lo que cobraba en Chile. A mí me daba lo mismo lo que me pagaran, sólo pensaba en cumplir mi sueño y que me cantaran 'Chileno, chileno', como a Salas.

-¿Quién te dio la bienvenida en el club?

-El primero que me recibió fue El Milo (Milovan Mirosevic). Al ser compatriota, me dio una mano desde el arranque e hizo que mi adaptación al club y a la Argentina fuera muy rápida. Pegué muy buena onda con los más chicos al principio. Con el Enano Moralez y con Wally Gullotta. Pero, de repente, me empecé a sentar en la mesa de los jugadores más grandes y de mayor peso en el club. Allí estábamos siempre con Úbeda, el Mago Capria, Campagnuolo y el Cholo Simeone. De atrevido comencé a sentarme con ellos y me terminé quedando en ese grupo.

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-¿Qué recordás de aquel tiempo compartido con el Cholo?

-Se charlaba todo el tiempo de fútbol. Apenas terminábamos de comer, el Cholo nos empezaba a hablar de táctica. Agarraba los vasitos de plástico y los paraba como si fueran futbolistas dentro de un esquema táctico. Y empezaba: 'Si la defensa la parás así, si los volantes juegan así... '. Tal vez yo no valoraba en ese momento o no caía de con quién estaba compartiendo un plantel. Un tipo como el Cholo Simeone era lógico que iba a ser de los mejores entrenadores del mundo, es un fenómeno. Tuve la chance de cruzármelo en España y me dio un abrazo tremendo, como si siguiéramos siendo compañeros. Es un tipazo, se merece todo lo bueno que le pasa.

-Cuando llegaste, no arrancaste como titular...

-Mi arranque en Racing fue difícil. Hubo un episodio con Guillermo Rivarola que me fortaleció mucho la cabeza. Yo llegué al club y no me citó al primer partido con Banfield. Luego, me convocó y me puso de titular ante Colón. Pensé que lo había hecho bien y después no me citó más. El cambio del fútbol chileno al argentino es muy grande, me costó un poco. Me mandaron a Reserva y en el primer encuentro, ante Arsenal, la rompí: metí un golazo y anduve muy bien. Con eso creí que ya me alcanzaba para volver a estar convocado en Primera. Al siguiente partido, nuevamente en Reserva. Ahí ya jugué más o menos. Al tercer encuentro seguido que me citaron para jugar en Reserva, le fui a tocar la puerta del vestuario a Rivarola.

-¿Qué le fuiste a decir?

-Le dije: 'Guillermo, yo vine a la Argentina a jugar en Primera, no en Reserva. Yo quiero prepararme y demostrarte a ti que valgo la pena, pero sin jugar en Reserva. Quiero ganármelo en los entrenamientos, así que te pido por favor que no me llames más para jugar en Reserva'. Él se lo tomó muy bien y aceptó mi decisión. Comencé a entrenarme con mayor intensidad y me di cuenta rápido por qué no me estaba dando lugar Rivarola.

-¿Qué te faltaba?

-En los entrenamientos, por ejemplo, Gustavito Cabral y Cristian Grabinski, cada vez que me daban la pelota, me metían patadas, codazos... Y yo, como un pollito, no hacía nada. Sabía que si seguía así no me iban a poner nunca en Primera. Hasta que un día, en una práctica de fútbol, me tiraron una pelota larga, vino Cabral y me metió un codazo. Me dije a mí mismo 'esto no va a quedar así'. A la próxima jugada, pum. Se lo devolví. Después aguanté la pelota y la abrí hacia un costado. Cabral me empezó a putear como loco 'chileno y la ...de tu madre'.  Me volvió a venir con todo y otra vez respondí. Al próximo fin de semana, me citaron nuevamente a Primera. Lo que me faltaba era más guerra para jugar en este fútbol.

-La química entre la hinchada y vos surgió desde el comienzo...

-Me acuerdo que en un partido que íbamos perdiendo en el Cilindro, contra Olimpo, Rivarola llamó al Lobo Ledesma para hacerlo ingresar pese a que yo era el único delantero que estaba en el banco. Ahí todo el estadio empezó a cantar 'poné al chileno, la p... que te parió'. No me habían visto jugar prácticamente y ya pedían que entrara. Finalmente tuve la suerte de ingresar, anduve muy bien y pudimos empatar el encuentro.

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-¿Qué sentiste cuando renunció Rivarola al poco tiempo?

-Desazón porque me había costado bastante ganarme un lugar. Tras la salida de Rivarola, vino Fanesi y estuvo una semana hasta que llegó Quiróz. Teté y Omar Piccoli me ayudaron muchísimo y empecé a rendir muy bien. Conformamos una gran dupla con el Pipa Estévez. Me pusieron como nueve y me dijeron que solamente estuviera atento a las habilitaciones del Mago Capria y del Pipa, que me quedara bien de centrodelantero.

-Ahí llegaron los goles. Varios de ellos a los equipos grandes...

-Le metí goles a todos los grandes, menos a Boca. En realidad, el gol a Independiente fue en un clásico de verano pero, al ser sobre el final del partido, la gente lo recuerda con mucho cariño.

-¿Porqué pensás que te ganaste tan rápido el cariño de los hinchas?

-No llego a entenderlo todavía. La hinchada me quiso desde el primer momento. Le clavé un golazo a San Lorenzo de cabeza y festejé como mí idolo, el Matador Salas, arrodillado y levantando el dedo índice. La gente empezó a cantar 'chileno, chileno'. Ahí se desató un romance fugaz pero inolvidable.

-¿Antes de llegar también seguías a Racing?

-Sí. En Chile me vi todos los partidos de aquel Racing de Mostaza Merlo. Me quedé enamorado de su hinchada y de ese equipo en el que brillaban Diego Milito, Pancho Maciel, el Polaco Bastía, Bedoya... Podría decírte esa formación de memoria.

"Racing me dejó una marca para toda la vida", asegura Villanueva.

-¿Cuál es el momento más lindo que viviste en la Academia?

-El momento más lindo que viví en Racing fue en un partido contra Quilmes. Recuerdo que hacía un calor de locos y jugamos con remera negra. Metí dos goles y me hicieron un penal. Hacía unos meses que no veía a mi hijo que se quedó en Chile y lo extrañaba mucho. Esa noche, mi mamá y mi hijo me fueron a ver al Cilindro, presenciaron el doblete y, lo más lindo, vinieron tras el partido.

-¿Qué sucedió?

-Cuando terminó el encuentro, ambos me estaban esperando en el auto. Apenas salí del vestuario rumbo al estacionamiento, me vieron varios hinchas de Racing y me llevaron hasta el auto en andas. Que eso lo viera mi mamá, que era la que me acompañaba a patear a la plaza cuando era chico, no tuvo  precio. Ni que hablar que lo haya visto mi hijo. Fue lo más lindo que me pasó en mi carrera futbolística.

-¿Y qué fue lo peor que te pasó en Racing?

-Lo más feo fue tener que irme de Racing. Por ponerte un ejemplo: en Racing ganaba 10 pesos y en México me ofrecieron 30 (se fue al Monarcas de Morelia). Cuando me fui, estaba en el aeropuerto y no podía parar de llorar. Mis amigos me decían 'Huevón, vas a ganar mucho más dinero en México'. Y yo les decía 'A mí no me importa la plata, yo quiero estar en Racing'. Pero bueno, Racing no me ofrecía ni siquiera un poquito más para quedarme. Si hubiese tenido una mínima tranquilidad económica, jamás me hubiera ido de la Academia.

-¿Qué opinas del equipo del Chacho?

-Me encanta cómo juega Racing. El Chacho tiene una personalidad única y su equipo es un fiel reflejo de cómo el entiende el fútbol y la vida. Escuchar una declaración suya es lo mismo que ver jugar a Racing. Es vertical, frontal. Tiene esa sonrisita picarona cuando habla... Es lo mismo que su Racing. A veces te engatusa y parece que está dando pases horizontales sin mayor peligro y de pronto llega al área rival y te convierte un gol.

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-¿Cuál es la valoración que tienen en Chile sobre Arias?

-Imagino que la misma que ustedes. Arias es un arquerazo y lo está demostrando nada más y nada menos que en Racing y en la Selección de Chile. Lleva muchas vallas invictas consecutivas y eso es vital para su confianza.

-¿Porqué pensás que Eugenio Mena no está siendo citado en Chile?

-El Keno estaba medio fuera de radar en Brasil porque no podíamos ver mucho sus partidos. En Racing se lo ve de gran manera, pasando al ataque con mucho criterio y siendo aguerrido a la hora de defender. Está mostrando oficio, calidad y experiencia. Creo que en breve será citado por Rueda (colombiano que dirige la Selección chilena).

-¿Qué te genera ver jugar a Marcelo Díaz? 

-Placer. Me parece que juega un fútbol diferente. Entiende el fútbol como pocos. El cree en un fútbol evolutivo desde atrás. Todo lo quiere construir. Me saco el sombrero con el Chacho Coudet porque si hay un fútbol donde no se construye desde atrás, es el argentino. Y pese a esto, logró que Díaz le aporte salida clara al equipo jugando al compás de sus pases. El Chelo cambió la forma de jugar de Racing. Si a Díaz lo ponés en un mano a mano con Pavón, seguramente el delantero de Boca le saca 15 metros. Pero él sabe como lograr que sus falencias no queden expuestas y esa es una de sus tantas virtudes. No es muy rápido, ni muy fuerte pero tiene tanta claridad en sus pases, tan buena lectura y buen pie que logra suplir cualquier desventaja física. No erra ningún pase. Es muy buen jugador.

-¿Porqué no lo volvieron a citar en la Selección de Chile?

-Bajó mucho el nivel en la Selección tras el famoso error en la Copa Confederaciones ante Alemania. Aquella equivocación lo marcó. Su rendimiento se vino abajo y luego no volvió a ser convocado a la Selección.

-¿Pensás que merece nuevamente una chance?

-No sé si lo van a volver a llamar porque en su puesto está jugando Gary Medel. Yo creo que lo deberían llamar. No sé si lo castigaron solamente por el error. Me parece que bajó su rendimiento, nada más. Él ganó todo con la Selección chilena siendo un pilar fundamental, entonces debe dolerle mucho no ser citado. Se siente desplazado. Incluso tuvo un cruce conmigo en redes sociales porque pensó que yo lo estaba criticando. Yo lo tomé bien de todas maneras, entendiendo que el Chelo estaba muy a la defensiva. No tengo nada personal con él, le agradezco todos los logros que nos ha regalado en Chile.

-¿Qué significa Racing en tu vida?

-Racing me dejó una marca para toda la vida. Es el lugar donde cumplí mi sueño de ser futbolista al nivel que yo quería serlo. La gente, cuando voy a Buenos Aires, me sigue recordando con mucho cariño. Lo que más extraño de Racing es meter un gol frente a la hinchada y gritarlo de frente a la tribuna. Es impresionante como baja esa multitud festejando el gol. Ellos queriéndome abrazar y yo queriendo abrazarlos a ellos. En ningún lugar vas a encontrar hinchas tan pasionales.

 

 

2 comentarios en “Villanueva: "Racing me dejó una marca para toda la vida"”

  1. MORO DE U.S.A
    QUE BUEN EJEMPLO ES LEER LO DICHO POR UN EX JUGADOR QUE..SABE AGRADECER. DESDE YA ES COMO AQUEL DICHO==EL. QUE SABE AGRADECER..SIEMPRE FELIZ MERECE SER== GRACIAS POR. ESTE REPORTAGE QUE ENDULSA LA VIDA CHAU. MORO DE U.S.A

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