El primer amistoso de Racing empezó a dejar algunos indicios. Más allá de la informalidad y de que se jugó en un tono de partido de pretemporada, hay algunas cuestiones que le sirvieron a Juan Pablo Vojvoda. Y también a los jugadores que comienzan a tomar una idea nueva. Totalmente diferente a la anterior. Por eso cada entrenamiento, cada práctica de fútbol o duelo de preparación, termina siendo fundamental. Es necesario que la pelota ruede para que vayan incorporando conceptos. Esos que luego, cuando arranque la competencia oficial, hay que tener aceitados. Mucho más si el primer partido por los puntos es por Copa Argentina y de eliminación directa.
Un partido que la Academia ganó por 5-3 ante Sportivo Belgrano, un rival menor. Claro que más allá de los cinco goles a favor, de haber sido superior y de haber ganado, el llamado de atención está en la parte defensiva donde le convirtieron tres tantos. Con Martirena y Rodríguez por las bandas., sufrió bastante. Pero más allá del resultado y el rendimiento, lo importante acá fue la idea y el concepto que buscó Vojvoda. Algunas cosas que empiezan a diferenciarse del ciclo anterior.
Lo primero que se vio en el amistoso de Racing fue el esquema que utilizó. Un 4-1-3-2, como por ejemplo lo hacia el Chacho Coudet cuando estuvo en la Academia. La intención, en cuanto a nombres y según cuentan los que pudieron ver algo del partido a puertas cerradas, es la de juntar pases. Buscar sociedades entre jugadores de buen pie, tener paciencia e ir progresando en el campo con el control del balón.
Por eso un cinco de marca, pero con buen primer pase como Santiago Sosa, y luego tres volantes creativos para jugar e intentar que la pelota le llegue limpia a los de arriba. Aunque se notó la falta de ritmo y que la idea es nueva. Jugadores con las piernas duras, que necesitan ritmo y enfrente un rival menor, pero que está en plena competencia.

Un juego de tenencia que permita que los laterales participen y sean uno más en ataque, pero sin la necesidad de tener que hacer carreras de 50 metros. Busca un equipo corto, que no sea tan directo y que además se defienda con la pelota. Para eso se necesita tiempo de entrenamientos y jugadores atrevidos para jugar y no desprenderse de la pelota. Esto favoreció a los de arriba. Esta búsqueda fue clave para los delanteros, algo que se vio reflejado en los goles. Los cinco los marcaron los puntas: dos Conechny, uno Maravilla, otro Solari y otro Tomás Pérez.
Formación inicial de Vojvoda en el amistoso de Racing
En dos tiempos de 35 minutos cada uno, estos 11 fueron elegidos de entrada: Facundo Cambeses; Gastón Martirena, Marco Di Cesare, Marcos Rojo, Nacho Rodríguez; Santiago Sosa; Matías Zaracho, Baltasar Rodríguez, Matko Miljevic; Tomás Conechny y Adrián Martínez. El partido se jugó este sábado por la mañana en lo que fue el último entrenamiento en Cardales, donde se hizo la parte gruesa de la pretemporada.
Una cuestión que se resalta de Vojvoda en este amistoso de Racing es la ausencia de los extremos. Un punta que acompañe a Maravilla Martínez, volantes que quieran tener la pelota y jugar por el suelo, más laterales en una línea de cuatro que se vayan sumando para darle amplitud al equipo. Sosa por momentos cerquita de los centrales y de a ratos más arriba para dar respaldo en las coberturas si la pelota se pierde ahí. El DT busca menos explosión y vértigo, ya que quiere más pausa y claridad.
Esto también permite que los delanteros no estén tan solos y cuenten con opciones de gol. Claro que hay que tener en cuenta que en el amistoso de Racing el rival era un equipo menor. Por lo que será fundamental ir puliendo esta idea y poder hacerlo con equipos realmente del mismo nivel que la Academia.
