El arquero de Racing tuvo una mala Copa América.

Arias y una sana costumbre

Es el mejor arquero del fútbol argentino, no hay dudas. Clave en el Racing campeón, demostró estar siempre a la altura y logró ponerle un candado al arco de la Academia. Pero, por mala suerte, en Argentina se dieron cuenta tarde del nivel de Gabriel Arias. Tan tarde que el arquero argentino, nacionalizado chileno, decidió buscar una oportunidad del otro lado de la Cordillera. En la selección de Chile enseguida notaron su nivel y no dudaron en darle el buzo titular, en lugar de Claudio Bravo.

Y ahora son ellos los que lo disfrutan, mientras en Argentina no hay ninguno que haga pie y termine de consolidarse en el arco. Ni Armani ni Andrada, Arias sostiene en su selección el nivel que muestra cada fin de semana en Racing. De hecho, fue determinante en el debut de Chile ante Japón (le ganó 4-0) en esta Copa América.

El arquero apareció justo cuando su equipo lo necesitó. En el primer tiempo achicó bárbaro al delantero japones que no pudo en el mano a mano. El uno lo achicó, lo dejó sin ángulo y la pelota se fue afuera. También fue rápido para salir y tapar con su mano derecha otro mano a mano con destino de gol. Ni hablar de lo que ya es una característica típica de él: dos veces anticipó a los puntas nipones cortando como líbero y también se mostró seguro en los centros. Un nuevo partido sin goles para el arquero de Racing.

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Arias en Chile
Gabriel Arias es figura en Chile.

Arias, todo mérito de Coudet

Gabriel Arias llegó a Racing por la puerta de atrás. Mirado de reojo por la mayoría de los hinchas, el arquero se empezó a meter en el bolsillo a la gente en el primer partido, mostrando seguridad y personalidad. Y desde ahí siempre fueron pasos hacia adelante que hoy lo ponen como jugador clave y muy querido por todos en Avellaneda. Menos por los vecinos, claro, que lo sufrieron en el clásico.

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Pero su llegada es mérito de Eduardo Coudet, quien le echó el ojo cuando estaba en Unión La Calera y se dio cuenta de sus condiciones para atajar en Racing. Apenas supo que estaba la posibilidad de contratarlo no dudó y le dio la confianza para que se hiciera dueño del arco de la Academia.

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