Matko Miljevic fue el refuerzo importante de Racing en el mercado de pases anterior. Un jugador por el que se desembolsó una importante suma de dinero y por el que se esperaba mucho. Llegaba con ritmo y con continuidad, haciendo las cosas muy bien en Huracán. Pero en la Academia no logró hacer pie en ningún momento. Apenas un par de destellos en el inicio del año, pero nada más. Le costó y mucho. Y en cada partido que fue pasando, fue perdiendo terreno. A tal punto que Gustavo Costas lo terminó dejando sentado en el banco de suplentes, casi sin hacerlo ingresar.
Lejos, muy lejos estuvo su nivel de ser el que se esperaba en Avellaneda. Ni el más pesimista imaginaba el semestre que tuvo. Un poco por responsabilidad suya, ya que se lo notaba muy mal con la pelota y además con falta de ganas y actitud. Pero también un poco por lo que se le pedía tácticamente. Se lo veía incómodo, en un sitio donde le costaba más rendir. Y si encima no estás fino, el combo puede ser letal. En ese momento Costas le pedía que jugará muy cerca de Santiago Sosa, casi de doble cinco. Ocupando el lugar que había dejado Almendra.
Arrancando de tan atrás, el arco rival le quedaba muy lejos. Demasiado. Esto lo complicaba porque tenía que hacer trayectos mucho más largos para estar en zona de peligro o buscar un pase demasiado largo, lo que no es su fuerte. Sin dudas su posición y lo que se le pedía, afectó a su juego. Sumado a que con el anterior DT la propuesta era de menos tenencia, más vertical y poco juego. Ahora las cosas cambiaron desde el juego para Racing y eso puede terminar favoreciendo a Miljevic. A tal punto que el flamante entrenador ya le marcó diferencias y le dejó en claro lo que pretende de él.
El nuevo rol de Miljevic en Racing
La intención es que su aporte tenga más que ver con lo que dice el dorsal de su camiseta. Está más que claro que tendrá que elevar su confianza y su nivel individual más allá de la idea. Pero para eso también es importante que se sienta cómodo a la hora de jugar. Que toque muchas veces la pelota y que pase casi siempre por él. Tiene que ser la pieza del circuito de juego. Con esa tónica, Juan Pablo Vojvoda está trabajando mucho específicamente con él durante estas primeras semanas y fue claro respecto a lo que pretende y en que sector del campo.

Tanto en varias prácticas de fútbol como en los dos amistoso que disputó Racing, Matko Miljevic tuvo una función clara: fue el generador de juego del equipo. Esto también tiene que ver con que el actual DT lo quiere varios metros más arriba. No pretende que vaya a buscar la pelota al lado del cinco, sino que lo quiere cerca de los delanteros, entre líneas y a pocos metros del área rival.
Para que recorra menos metros y para que pueda meter ese pase corto que deje a los puntas de cara al gol. En lugar de un doble cinco, que sea casi un enganche. Aunque, claro, con obligaciones a la hora de recuperar la pelota, ocupando algunos espacios. "Ahora le piden que juegue varios metros más arriba, que esté cerca del área", le admitieron a este portal desde el entorno del jugador. Sabiendo que ahí es donde está su principal virtud. En el juego corto, en el remate al arco y en el encontrar espacios.
Para eso, claro, también es importante la tenencia de la pelota y la paciencia. Ser un equipo que no la rife, que no se prenda al golpe por golpe y que piense más de lo que corra. Eso tiene más que ver con su estilo. Por eso el DT lo quiere hacer protagonista y darla esa importancia. Para eso, intenta buscarle el lugar donde se siente más cómodo. Si Miljevic levanta, puede ser clave para Racing.
