La Reserva de Racing pegó un golpe arriba de la mesa. Luego de 63 años logró salir campeón de esta competencia. Y claro que inflamos el pecho. Porque siempre es especial que los pibes del club nos representen de esta manera. También porque es fundamental para cualquier crecimiento, hacer bases sólidas. Tener unas Inferiores fuertes desde donde se pueda construir y fortalecer. Más que necesario.
Está claro que la famosa frase de "salto de calidad" quedó marcada. Y está clarísimo que donde más queremos, en el fútbol profesional, más que salto se dio una caída. Producto de malos mercados de pases, de decisiones que no coincidían con lo que realmente querían y pregonaban y de que se bajó la vara notablemente en el primer equipo. Se pasó de jugar Libertadores a quedar afuera en la fase de grupos de la Copa Sudamericana. Y ahora estar sólo pensando en lo local, con la soga al cuello y sin margen para 2027.
Pero también hay que saber reconocer y ver lo bueno que se hizo. El laburo en la Reserva de Racing es una de esas cosas. Ahí sí se dieron varios pasos hacia adelante. Eso si fue un salto de calidad. Y no sólo por haber salido campeón, sino por el proyecto. Porque se tomaron buenas decisiones que al final terminaron dando resultados positivos. Cuando uno está convencido y lo hace por convicción, las cosas se dan de esta manera.
El proyecto de la Reserva de Racing que buscaron Saja y Milito
En una entrevista que le dio a Racing de Alma, Sebastián Saja fue claro respecto a lo que tenían en mente con las Inferiores. Sabían que ahí debían hacer muchos cambios y ajustar cosas. El cimbronazo fue fuerte. A tal punto que la primera temporada fue más de adaptación y ya en esta segunda temporada, aparecieron los frutos.
Hubieron dos decisiones clave que tienen directamente que ver con lo que ahora está pasando con la Reserva de Racing. Antes de que llegara esta dirigencia, era una categoría donde había un poco de todo. Jugadores que no podían ubicar en otro club, algunos que bajaban del plantel profesional y otros más esperando a quedar libre que otra cosa. Milito tomó una decisión: esa división debería nutrirse con jugadores jóvenes, con proyección y que tengan posibilidad de Primera. De alguna manera, que sea el salto previo al plantel profesional.

Por eso se bajó notablemente la edad de estos jugadores. Pasó de ser un equipo con jugadores de 20 años (promedio) para buscar un promedio de 17 años. Otra idea, otro objetivo final. Jugadores también que en lugar de estar estancados o esperando irse, a tener el hambre y la ambición de llegar a Primera. Y que se quieran mostrar. Eso hizo que cueste un poco el primer año, porque eran algo chicos, pero que ahora se vean los resultados.
Otro acierto fue ir a buscar un entrenador que es un especialista en este. La Reserva de Racing mejoró notablemente con Chirola Romero, que tiene de ayudante de campo a Luciano Aued. Chirola hizo un gran laburo en esa división con Gimnasia y por eso Milito y Saja lo fueron a buscar. Desde su llegada, más allá de los resultados, se ve una idea de juego y un sentido a lo que se busca. No es casualidad que después de 63 años se haya sido campeón. Tampoco que se pase de estar siempre en los últimos lugares (en las últimas 4 temporadas) a pelear o ganar el título.
El salto de calidad es notorio en la Reserva de Racing. Y, más allá de tener que mejorar considerablemente otras cuestiones, puede ser el primer paso para empezar a crecer en el fútbol profesional. Con un técnico que mire las Inferiores y le de lugar a los pibes (está claro que material hay), da alegría ver a Tello peleando por ser titular. También a Mateo Martínez o Gonzalo Escudero ya pensando en ser parte de la Primera. Es una manera de crecer.
