Volvieron a Racing para quedarse

No es fácil ganarse un lugar en Racing. Por eso, cuando se pierde ese privilegio, cuesta mucho recuperarlo. La Academia está en la cima de la Superliga desde la cuarta fecha y sobre el final del semestre sufrió dos bajas de peso. Primero, Gabriel Arias. El arquero se fracturó con la Selección de Chile en octubre y estuvo más de tres meses sin atajar. El Chelo, por su parte, sufrió un sindrome meniscal en su rodilla izquierda a principios de noviembre. Ambos futbolistas volvieron a estar desde el arranque ante Rosario Central (Díaz entró unos mintuos ante GELP). Y todo indica que volvieron para quedarse.

“Qué partido jugaste, chileno”. Luego del partido ante el Canalla se escuchó esa frase cuando Marcelo Díaz saludaba a la gente. Tenían razón. Antes del encuentro, una de los interrogantes que había era saber cómo iba a estar el volante de contención. ¿Seguirá con la misma precisión? ¿Tendrá la misma movilidad?

El volante central no jugaba como titular desde la fecha 11 de la Superliga, ante Newell's, y se había perdido los últimos cuatro partidos antes del cierre del año. A los pocos minutos, se develaron los interrogantes. Fue el mismo relojito de siempre. Arrancó como volante central clásico siendo la salida del equipo entre los centrales, como nos acostumbramos a verlo, para permitir que los laterales se adelanten. Luego, en una prueba más que efectiva del entrenador, pasó a ser líbero, decididamente como último hombre sin adelantarse.

Para terminar, la posición más rara desde que está en Racing: delante de Nery Domínguez, para jugar en tres cuarto de cancha y ser el último toque. Todo bien hizo Díaz, apareció por todos lados, fue la figura de la cancha y se ganó el aplauso del Chacho Coudet y de toda la gente de Racing.


Arias también cumplió

El arquero venía de estar en el banco las últimas dos fechas de la Superliga (Talleres y San Martin SJ) y también vio de afuera el amistoso con Gimnasia. Todo esto después de sufrir la fractura sin desplazamiento del cuarto metacarpiano de su mano derecha.

Pero eso ya quedó atrás. Arias volvió este sábado a la titularidad y cumplió con solvencia, dando la misma seguridad y tranquilidad que transmite desde que viste la camiseta de Racing. Rápido de piernas, seguro de arriba y con voz de mando para ordenar la defensa, el arquero de 31 años no pierde la costumbre de terminar con la valla invicta, como lo hizo en seis partidos consecutivos del torneo.

Los hinchas pueden dormir tranquilos. Aunque se venga la etapa más complicada y la que genera más nervios, la Academia recuperó a dos pilares fundamentales de cara a conseguir su objetivo final: la coronación.

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