"Con Pizzuti fue el abrazo más lindo de mi vida"

El 4 de noviembre de 1967 quedará guardado en la memoria de todos y grabado en la retina de algunos. Pero para Juan Carlos Cárdenas, el recuerdo de la Intercontinental le genera un cosquilleo en el empeine zurdo. Hoy, a sus 71 años, el Chango disfruta de sus seis nietos, los Changuitos y las Changuitas, que sentados en ronda se pondrán a escuchar las anécdotas del abuelo, aquel que se codeó con Pizzuti, Corbatta, Perfumo, por mencionar sólo a tres. Y serán todos esos nietos los que prestarán atención a sus abuelos, cuando ellos les cuenten que vieron el gol del Chango Cárdenas, una tarde en Montevideo.

Golazo y campeones del mundo

 

-Se van a cumplir 50 años de la obtención del título y el hincha recuerda ese gol como si hubiese sido ayer…

-¿Qué bárbaro, no? La gente cuando me encuentra por la calle siempre lo recuerda y para nosotros siempre estuvo presente, qué increíble. 50 años, no lo puedo creer.

-¿Te acordás del momento en que pateaste e hiciste ese gol?

-Todos los jugadores solemos tener decisiones espontáneas, en fracciones de segundos podemos cambiar. A mí me pasó exactamente lo mismo. Mi idea era seguir jugando la pelota con mis compañeros porque estaba muy lejos del arco, pero en un momento veo el hueco y ahí decido pegarle. Tiro hacia ese lugar, a veces sale y otras no. Pero tenía ángulo porque ninguno de los escoceses me estaba tapando. ¿Te cuento algo? Empecé a gritar el gol cuando la pelota estaba a mitad de camino. Ya me había dado cuenta que el arquero no llegaba. Salí corriendo a gritarlo, y el festejo con Pizzuti fue el abrazo más lindo de mi vida. El Gráfico le puso “El abrazo eterno”. Se hablaba de un gol de otro planeta, tantas cosas le pusieron a ese gol, ja.

-¿Cómo reacciona la gente cuando te ve?

-Es fantástico. Un día iba caminando por calle Corrientes y de frente venían cuatro personas, dos grandes y dos chicos. El hombre mayor, cuando me ve, se queda parado y yo también me paré. Le pregunté si se sentía mal y me dijo: “No, no es que me siento mal. Usted es parte de nuestra familia por todo lo que nos hizo vivir”. Es una constante. Los jóvenes también, “somos grandes gracias a ustedes”, por ejemplo. Hay infinidades de cosas. Un loco una vez vino y me besó el pie izquierdo, son cosas muy especiales de los hinchas. Uno a veces se pone a pensar y se da cuenta de la dimensión que tomó aquel título.

-¿Y en la cancha cómo es?

-Ahora cuando voy me acomodo en un palco, tranquilo. Una vez me fui a ver a Racing a Montevideo. Llegué con unos amigos y fuimos a la popular. Estaba lloviznando y un poco me disfracé. Me puse un piloto, una gorra y anteojos. Me divertí tanto. De golpe había un señor que dice: “Pensar que yo vine a ver la final de la Intercontinental”. Justo viene una jugada en la que uno de Racing le pega al arco y la tira lejos. El señor empezó a decir barbaridades, pero lo que me causó gracia fue que dijo: “¡Qué vengo a hacer yo, parado atrás del arco donde hizo el gol el Chango, viendo a este que la tiró lejos!”, yo no dije nada, ja.

-¿Cómo nació el equipo campeón del mundo?

-Siendo uno de los jugadores más jóvenes del plantel, viví todo el proceso. En Racing debuté a los 16 años. A los 17 me prestan a Nueva Chicago, volví en el 64 y ya me quedé. Me acuerdo que en ese año Racing armó un equipo bárbaro, pero no anduvimos muy bien. Al año siguiente también nos fue medio mal. Pero después Pizzuti pasó a ser entrenador y armó un equipo donde incorporó al Coco, al Panadero, Perfumo, Cejas, entre otros. Los equipos grandes siempre buscamos el ataque, tener protagonismo. Pero en ese entonces, éramos muy mezquinos, nos defendíamos mucho. Hasta que nació el equipo de Pizzuti. Cambiamos el dibujo, el sistema y le empezamos a dar más importancia al ataque.

-¿Qué me podés decir de Juan José Pizzuti?

-Yo lo conocí cuando me probé en el año 1962, en ese equipo estaban Corbata, Pizzuti, Sosa y Belén, eran los campeones del 61. Debuté de 9, con ellos. Tuvo grandes aciertos cuando fue nuestro entrenador. Le dio más prioridad al juego ofensivo y también tuvo otros aciertos al poner a otros jugadores jóvenes o de cambiarlos de posición. Ese equipo fue una revolución, porque cambiamos todo. Teníamos una línea de tres en el fondo, al Coco, que era 6, lo paraba al lado del 5. A mí, que jugaba de 9 bien de punta, me dijo que corra por todo el frente de ataque. Los tres de arriba rotábamos todo el tiempo. También innovó mandando a defensores al ataque. Era un equipo que hizo desastres porque cambió el sistema y los agarraba mal parados a todos. Fue el cambio total del fútbol argentino.

-¿Sabían algo del Celtic?

-Lo curioso de esa época, fue que no teníamos mucha información de cómo jugaba el Celtic. Pero Pizzuti se carteaba con Sivori y Di Stéfano para saber algo del rival, eran amigos. Teníamos esa forma para recolectar información. Después Pizzuti también hizo un viaje a Escocia, para buscar el lugar donde íbamos a concentrar. Consiguió un lugar fantástico. Sabíamos algo, eran muy fuertes en ataque. Muchos pensaron que no íbamos a poder dar vuelta el 0-1 que sufrimos allá.

El Chango es toda una institución para el mundo Racing y es palabra autorizada para hablar en referencia a la actualidad del mundo académico y el fútbol en general. Por eso, analizó el presente del equipo, la gestión actual y también el presente de la Selección.

-¿Diego Cocca encontró su lugar en el mundo en Racing?

-Me parece bárbaro que le vaya bien. Prioriza el ataque, no es mezquino en ese sentido. Mantiene un orden en el equipo y le saca mucho jugo a los jugadores. Es un hombre inteligente.

-¿Y cómo analizas la etapa de Victor Blanco?

-Lo de Víctor es fantástico y, por sobre todas las cosas, es un hombre de Racing. Nos conocemos de chicos, desde cuando él venía a ver los entrenamientos de Racing. Cuando nos vemos siempre se acuerda de eso. Hay que aprovechar todo lo que es como persona, eso es muy importante. Es un hombre que puso a Racing en el lugar de prestigio que nunca tendría que haber dejado de ocupar.  

-¿Es verdad que lo quisieron dejar libre a Diego Milito cuando vos estabas en la Cuarta?

-Sí, ja. En ese entonces, el fútbol amateur de Racing no andaba muy bien. Agarré la Tercera y la Cuarta y armé un equipo de trabajo con gente del club. Pero cuando llegué, me dijeron que todos esos chicos iban a quedar libres y les dije que no, antes de que se vayan quería verlos. Cuando los ví dije: “De estos no se va ninguno”. En ese grupo estaban Diego Milito, Adrián Bastia, Mariano González, entre otros. Después me voy, y ellos salen campeones en la Cuarta, y además fueron parte de la base del campeonato del 2001.

-¿Qué lugar ocupa Diego Milito?

-Me parece bárbaro todo lo que hace, es un hombre del club. Tiene una historia muy rica. Lo más importante es que es un hombre consciente, él como jugador dejó cosas muy lindas. Muy profesional, con dedicación y me alegra que él haya colaborado mucho con Tita, es una forma de agradecer. Nosotros triunfamos en Racing, pero tenemos que reconocer que si este club no hubiese existido no habríamos jugado al fútbol.

-¿Cómo ves que hayan despedido a Bauza?

-No se puede improvisar mucho, no es fácil. Más con todos los problemas internos que tiene AFA. Es una lástima que Bauza no siga.

-¿Apostarías por el recambio en la Selección?

-Si te pones a pensar, podes armar tres seleccionados de real jerarquía, porque el mundo está abastecido por jugadores argentinos, y acá tenés un montón de equipos competitivos también. En este país lo que más se exportó fueron futbolistas, ja. Tuve la suerte de jugar en el exterior, sé que somos codiciados. Por nuestra forma de ser, personalidad, nos adaptamos con facilidad.

-Además de Acuña, ¿qué otro jugador de Racing ves con nivel de Selección?

-Licha es un hombre de mucha experiencia y te da un toque de calidad. Tiene la virtud de poder hacer una jugada o un pase preciso que te cambia el partido.

-Se sorteó la Copa Argentina y a Racing le puede tocar Mitre de Santiago del Estero, ¿lo conocés?

-Claro, cuando era pibe jugaba en Unión y nuestra cancha estaba muy cerca del club Mitre. Jugué algunos partidos contra ellos cuando tenía 15 años, más o menos. Siempre parece fácil pero hay que tener cuidado.

-Nombrame los tres momentos más importantes que te haya regalado el fútbol…

-Haber debutado en Primera División, sin haber hecho Inferiores, junto a los que yo veía en las figuritas en Santiago del Estero como Corbatta y Pizzuti. De golpe estaba en el vestuario con todos mis ídolos, fue una de mis alegrías imborrables. Otro momento, es que Racing haya sido campeón después de tanto tiempo en 2001. Me hizo sentir muy bien, no merecíamos tanto dolor. Y por supuesto la Copa Intercontinental, que fue la primera vez para nuestro país. Hay infinidades de alegrías que tengo, lo que me pasa constantemente con los hinchas, eso también lo atesoro mucho.

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