Licha y un inolvidable regalo a un pibe de Racing

Licha y el regalo que Andrada jamás olvidará

Hay recuerdos que jamás se olvidan. Racing atraviesa un momento de ensueño y mucho de esta actualidad tiene que ver con Lisandro López. El capitán, la bandera, el emblema. Licha. Ese que despierta una devoción inigualable en el hincha de la Academia. Y que resulta un guía de lujo para los pibes que empiezan a asomar en la Primera del club.

Luca Andrada es parte del plantel profesional desde hace un par de meses con tan sólo 18 años de edad. Pini, como lo llaman todos en Avellaneda, es fanático de la Academia, por lo que la alegría de estar en Racing es doble. Ni hablar si a eso le sumamos que el joven surgido del Predio Tita logró el sueño de compartir plantel con Lisandro, su máximo ídolo. Al que le rinde homenaje desde que jugaba al baby fútbol.

"Desde que jugaba al baby en La Roma, mis festejos han sido todos dedicados a Licha. En ese momento hacía el de Los Tres Chiflados, golpeándome la cabeza. Así los celebraba él en su primera etapa. Después, ya en las inferiores de Racing, empecé a llevarme el dedo a la sien como hace él ahora", contó Luca en Esto es Racing (Radio Güemes AM 1050).

Licha, un referente ejemplar en Racing

Andrada debutó en el Cilindro ante Defensa y Justicia y luego sumó minutos con el Granate como visitante. Mediocampista zurdo, de buen pase y mucha dinámica, está haciendo sus primeras armas en el fútbol profesional. Y jamás imaginó que en una de sus primeras prácticas a las órdenes del Chacho Coudet, su héroe se le iba a acercar para darle un obsequio muy preciado.

"Cuando comencé a entrenarme con la Primera, Licha se me acercó y me preguntó cuánto calzaba. Le conté cuál era mi talle y me dijo que me quería regalar unos botines. Debuté con esos, no me los cambio más. Fue un gesto de crack, de ídolo", reveló el joven mediocampista.

4 comentarios en “Licha y el regalo que Andrada jamás olvidará”

  1. Qué más se puede decir de un tipo excepcional como el Licha. Ya se había ido de uno de los entrenamientos vespertinos. Yo lo esperaba en una de las puertas de salida del estadio para que le regalara unas palabras de feliz cumple a mi hija, fana de él. Salió por otra puerta. La casualidad quiso que lo encontrara en un semáforo, a unas 2 cuadras de allí. No tuve que pedírselo 2 veces. Se bajó de su auto, se acercó a mi ventanilla y grabó el mensaje de feliz cumple. Humildad de campeón de la vida.

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